Un año sin ti, una tristeza, una esperanza.

DSCN8270Escribe
Marco Tulio Monzón
Cucurucho

Año con año nos hemos preparado familiarmente para asistir a uno de los más significativos cortejos procesionales de La Antigua Guatemala.

Pero este año, las calles empedradas, si tendrán un silencio absoluto, el calor sofocante del medio día no provocará el sudor y la sed de los cucuruchos, y menos podremos sentir el frío sabroso de la noche.  No veremos las lámparas que alumbren el camino, como las de las esposas virtuosas.

Las calles empedradas, no sentirán los pasos que a ratos se arrastran entre el vaivén lento o presuroso de cada cuadra. Este año, la voluntad del Creador nos ha puesto una prueba de paciencia.  Esta vez, la túnica se quedará guardada, el turno no se llevará en el pecho, las ansias de esperar en la tanda se contendrán entre las lágrimas de nostalgia.

Este quinto domingo no veremos, no veneraremos, no llevaremos en hombros a la consagrada imagen que apoya su mano en el suelo, que siente cómo la cruz cae sobre su hombro y expresa en su mirada el cansancio supremo. No estaremos con nuestro Jesús de la Caída.DSCN8271 - copia

 

Esta vez, nosotros somos quienes caemos junto a él, en la espera de un año, caemos en la paciencia de esperar otra cuaresma, caemos en la penitencia de no llevarle en hombros. Caemos en oración desde donde estemos, caemos de rodillas ante la estampita, ante el cuadro, ante el altar en el que este quinto domingo de cuaresma le tendremos.

Él ya cayó muchas veces, ahora nos corresponde a nosotros caer ante el peso de esta cruz de inconciencia, de alarde, de vanidad, nos corresponde caer para recuperar la cruz que hemos dejado de lado muchas veces, porque perdimos el norte del significado de la pasión, del significado de llevarte en hombros durante diez minutos, perdimos la mística de la oración, el silencio, el acompañamiento devoto y sincero.

Ahora nos toca, en este año de espera, recuperar nuestra cruz, retomar el camino empedrado, retomar nuestro arrepentimiento, levantar la cruz de nuestras culpas, despojar nuestra cruz de las ataduras a lo material, y levantarla con el espíritu lleno de fe, lleno de amor, con los ojos limpios, con los ojos llenos hacia el horizonte que tú nos muestras, hacia el punto de luz en el que nos espera el Padre Eterno, después de seguir tus pasos, de vivir tu muerte y de morir hacia la resurrección.

Nuestro Jesús Nazareno de la Caída, Señor de San Bartolo, este año, nosotros somos los que caemos bajo el peso de nuestra propia cruz, pero Tú nos levantarás para que sigamos junto a Ti el camino, no hacia el calvario que ya viviste, sino hacia la Resurrección en la que nos esperas.DSCN8268 - copia

Siempre agradeceremos Señor, que Dios te haya dejado en aquella humilde aldea, para vivir con humildad. Gracias por mostrarte caído, porque así entendemos que también nosotros caemos a cada momento, y nos cuesta levantarnos. Gracias porque nos has enviado esta prueba para que veamos que no se hace nuestra voluntad, porque tus tiempos son perfectos.

Esperaremos que esta crisis pase, con tu ayuda, como respuesta a nuestras súplicas, y así, el próximo año nos encontremos con una fe y una devoción renovada.

Acerca de Culturales de Maco

Notas culturales compartidas y creadas por Marco Monzón, y colaboraciones para compartir desde la cultura, el arte, la espiritualidad y la tradición católica. Comparte ademàs, notas culturales de medios de comunicaciòn.
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