Hugo Carrillo: el amigo y el maestro. Parte V segmento 7

carrillo 05Escribe
Francisco De León
MEMORIAS DE UN VIAJERO
Publicado en:
gAZeta, revista digital

Debido a esta dinámica de escenas habíamos marcado el piso del escenario y las tarimas con papel fluorescente para que los actores en la oscuridad supieran donde pararse para no colisionar con los decorados en el momento que estos fueran sustituidos o para que la iluminación pudiera ser bien aprovechada, tanto para el decorado como para el actor. Estos decorados estaban magistralmente pintados por el maestro Juan José Espada, eran verdaderas obras de arte.

Lo cierto es que esta dinámica de la obra necesitaba de mucha pericia, concentración y coordinación por parte de los actores y técnicos. A pesar de que «la obra corría» en los ensayos, el día del estreno tuvimos algunos problemas técnicos que suscitaron situaciones jocosas para recordar.

Recuerdo que Evelin Torres estaba parada precisamente debajo del lugar donde descendería un decorado que la tendría que dejar detrás del mismo, como no se percató del lugar donde estaba el decorado lentamente este le empezó a caer en su cabeza y ella en lugar de quitarse de ese lugar empezó a agacharse conforme el decorado iba bajando, hasta que finalmente se arrodilló y pudo jalar su cuerpo y cabeza hacia atrás, dejando que el decorado tomara el lugar que le correspondía. Fue como que si se hubiera salvado de la guillotina. Esto suscitó la risa inmediata del público que lo último que vio de Evelin fue su expresión de angustia y asombro, y la forma en que prácticamente rodaba hacia atrás del escenario.

La situación jocosa no terminó allí, desafortunadamente Evelin tenía que entrar casi inmediatamente en otra escena del otro lado del escenario, allí la esperaba Judith González sentada en una silla. Cuando Evelin entró de vuelta al escenario el público volvió a reírse y se rio aún más cuando escuchó el parlamento que ella tenía que decirle a Judith que literalmente decía:

Perdone mi señora por haberla hecho esperar, pero desde la última vez que nos vimos han pasado cosas muy extrañas.

Judith, que tenía un velo en la cara y que representaba a una mujer que estaba muy enferma, no pudo disimular mucho la risa que le provocó escuchar el parlamento de Evelin. Se veía en el movimiento de su cuerpo que estaba riéndose por lo sucedido. El público continuó riéndose, pero repentinamente empezaron a aplaudir. Las actrices habían salvado la escena y el público les reconoció el esfuerzo con un aplauso.

Por fin, en San Rafael La Laguna, a tan solo 20 kilómetros de mi casa, cada vez que me acercaba más a la ciudad sentía una gran nostalgia en el corazón, aunque sabía que Carrillo había vivido una vida muy intensa y llena de satisfacciones. Como el mismo lo decía:

No me arrepiento, papa, de todo lo que soy y fui, gocé la vida con gran intensidad, conocí mucha gente buena y mala, pero siempre saqué lo mejor de ellos y con eso me quedo.

Eran casi las 9 de la noche, vi la luz intensa de una gasolinera a la cual me acerqué lentamente. Parqueé el picop, apagué el motor, saqué mi teléfono y llamé a Judith, le comuniqué que estaba como a media hora de la casa, estacionado en una gasolinera, que descansaría unos minutos y que todo estaba bien conmigo.

Acerca de Culturales de Maco

Notas culturales compartidas y creadas por Marco Monzón, y colaboraciones para compartir desde la cultura, el arte, la espiritualidad y la tradición católica. Comparte ademàs, notas culturales de medios de comunicaciòn.
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