Quiroa: Un recorrido por su vida. Parte 6, segmento I

quiroa 6 2

Marco Augusto Quiroa con su nieto Christian.

Por
Juan Antonio Canel
Escritor
Publicado en  
Diario La Hora

Leer en el baño: En mi entrega anterior, comentaba sobre los primeros libros que Marco Augusto leyó, su gusto por la poesía y su afición por inventar palíndromas, los cuales producía por montones.

Otra afición con la cual mataba el tiempo cuando estaba en alguna reunión, esperaba o sencillamente estaba sin qué hacer, era hacer viñetas o dibujitos, los cuales calzaba con algún versito. Recuerdo que hace bastantes años, a finales de los 80 del siglo pasado, cuando tenía su automóvil Mercedes Benz blanco, después de una asamblea de tragos que tuvimos, paramos en la dieciocho calle y quinta avenida de la zona 1; allí existían casetas donde vendían cerveza y otras chucherías llamadas boquitas. Todavía no era tan peligroso y temerario ubicarse allí en horas nocturnas.

Llegamos a las ocho de la noche. Nos situamos en el mostrador de uno de esos negocios. Bebiendo el contenido de un litro de cerveza estábamos cuando se acercó a nosotros una muchacha de muy buen ver y se puso a conversar. A ambos nos cayó bien y la invitamos a un vaso con cerveza. A Marco Augusto le gustó como personaje y la conversación se alargó. Cuando ella nos dijo que debía partir, a eso de las 9, Maco le dijo que esperara un momento.

Fue a sacar papel de su carro y le hizo un retrato que dibujó con rapidógrafo. Debajo de la ilustración le escribió el consabido versito. Ella observó el dibujo y las letras; luego sonrió complacida. Le dijo “gracias”, y dobló el papelito en cuatro. Se lo metió en la bolsa de atrás de su pantalón de lona porque antes había ensayado a colocarlo dentro de su brasier y le pareció incómodo. Y cuando la chava partió, nosotros la observamos con ojos libidinosos; Maco solo dijo: “se lo metió justo donde yo quería”.

Y bien, vuelvo al tema de la lectura, la ironía y el humor negro, de los cuales hizo gala en sus cuentos y en sus columnas periodísticas. Según deduzco de mi larga relación conversatoria con Quiroa, fueron características e influencias que recogió, sobre todo, de la picaresca española del Siglo de Oro; además, del enorme impacto que tuvieron en él escritores como Cervantes, Quevedo, Lope de Vega y Góngora.

A la lectura de estos autores le dedicó entereza de estudiante. Muchas veces lo escuché hablar con golosidad de este período de la literatura. En diversas oportunidades lo oí comentar, con cierto dejo de nostalgia: “La picaresca debería ser el género por excelencia en esta época. Es tan propicio el terreno”.

—¿Por qué te gusta tanto el Siglo de Oro? —le pregunté en una ocasión.

—En primer lugar, por su nombre que hace honor a una época, como ninguna: reunió a tanto genio al mismo tiempo. Y te hablo de personas que hicieron producir su genialidad y no fue pura pose del momento. En ese sentido, el Boom latinoamericano no le llegó ni a los talones.

Acerca de Culturales de Maco

Notas culturales compartidas y creadas por Marco Monzón, y colaboraciones para compartir desde la cultura, el arte, la espiritualidad y la tradición católica. Comparte ademàs, notas culturales de medios de comunicaciòn.
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