Hugo Carrillo: el amigo y el maestro Parte IV, segmento 6

hugo reunion

A la izquierda Hugo Carrillo, al centro Ramón Banus, en primer plano a la derecha Manuel José Arce. Fotografía de Eduardo Antonio Velásquez Carrera, tomada del muro de Facebook de Ana María Rodas.

Escribe:
Francisco De León
Arqueólogo y teatrista
Publicado en gAZeta

Estuvimos allí por muchas horas, comimos tamales, pastel y bailamos con la quinceañera y su mamá, así como con otros invitados. Salimos de la fiesta ya entrada la noche. En el camino de regreso Carrillo no hacía más que imaginarse y comentarme cada momento de la fiesta.

Para Carrillo todo podía convertirse en imágenes teatrales, para tomar ideas de vestuario, fotografía, pintura, escenografía, etcétera. Había guardado en su memoria cada instante y momento de lo que allí había ocurrido. Al día siguiente le contó íntergra la experiencia a Ramón Banus. Así era Carrillo con sus buenos amigos. Él sabía que Ramón estaba buscando nuevos temas para pintar y cada vez que veía algo que para él podía ser motivo pictórico lo comentaba con él.

Llegó el momento de la entrega de los premios Opus de teatro y varios de nuestros montajes resultaron nominados, entre ellos mis trabajos de escenografía e iluminación, mejor dirección, mejor obra de teatro, musicalización y mejor actor en un papel secundario.

Para variar, el teatro de Guatemala no se escapaba de contar en sus adentros con personas que no entendían ni jota del quehacer teatral, pero que por nepotismo resultaron estar en el comité que otorgaría los premios Opus ese año. Carrillo se enteró de quienes estarían en ese comité y de lo que habían decidido hacer con los Opus.

Teatro Club tuvo muchas nominaciones, pero del único Opus que me recuerdo que ganamos ese año fue el que se le dio a Abigail Ramírez, por su personaje de Lorenzo Barquero como mejor actor de reparto. Yo le había atinado a mi pronóstico inicial y lo comenté con Abigail, le dije me debes una. La verdad ya no sé cuántas te debo –me respondió–.

Ya que sabía de antemano que no me otorgarían ninguno de los Opus a los cuales estaba nominado, le comuniqué a Carrillo que no iría a su entrega por considerar inaceptable e incorrecta la decisión del comité, pues una de las obras nuestras estaba nominada como mejor obra del año, entonces, según mi lógica, si mi iluminación y escenografía estaban nominadas también en la misma obra, no entendía por qué no se me había otorgado al menos uno de los Opus en juego.

Tuvimos una larga discusión y sentí por un momento que Carrillo no había estado al 100 % conmigo en esta situación, debido a que el mayor mérito que tenían mis trabajos, además de su valor artístico por supuesto, era que los había realizado prácticamente de la nada, con un presupuesto miserable de tan solo 180 quetzales. Hice de «tripas corazón» y fui a la farsa de la entrega de los Opus de ese año.

Seguimos con los montajes con Teatro Club, luego del Collage de Tenesse Williams participamos en el último Festival de Teatro Guatemalteco que recuerdo con la obra “Un ardiente seductor al rojo vivo”, en la cual se siguieron sumando nuevos miembros al grupo que querían colaborar y tener la experiencia de ser asistentes de dirección o fotógrafos oficiales del grupo.

Acerca de Culturales de Maco

Notas culturales compartidas y creadas por Marco Monzón, y colaboraciones para compartir desde la cultura, el arte, la espiritualidad y la tradición católica. Comparte ademàs, notas culturales de medios de comunicaciòn.
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