Quiroa: un recorrido por su vida -Parte IV Segmento I-

quiroa 4 3

Marco Augusto Quiroa dibujado por William Lemus.

Por:
Juan Antonio Canel
Escritor
Publicado en
Diario La Hora
Guatemala, C. A.

Cuarta parte: Constructor de anécdotas. Para continuar con lo que escribí el pasado 31 de agosto, (2018) en este Suplemento Cultural de “La Hora”, sobre Marco Augusto Quiroa, les cuento que, ejemplo de la búsqueda de respuestas humanas a una situación concreta, además de su espíritu jodón, fue lo que le sucedió a “Maco”, en los años 70, con un compañero de trabajo.

En ese entonces, Maco laboraba en la agencia de publicidad Publinta, de la que era dueño el chileno Luis Miranda. Con un compañero de Maco de nombre Francisco, a quien Maco llamaba don Paquito, pasó algo que me resultó simpático. Lo sucedido no lo vi ya que en ese entonces no era amigo de Maco; fue él quien me contó la anécdota.

Resulta que en esa agencia era muy común, como todavía lo es en las agencias publicitarias, que algunos empleados se queden a trabajar hasta muy tarde; eso se debe a la presión que los clientes ejercen para que su publicidad salga a tiempo. Maco era el creativo de esa agencia; además, siempre le gustó trabajar de noche. Pues en una de esas oportunidades él y don Francisco, al concluir las labores, se fueron a echar unos tragos. Bebieron hasta muy tarde y al día siguiente pasaron un calvario durante el día a causa de la consecuente resaca.

Amanecieron con la peor de las maldiciones, según Maco, para un engomado: sin dinero. Al final de la tarde, don Francisco se acercó a Quiroa y, a manera de confidencia, le dijo:

—Maestro, ajusté para un octavo y un agua. Aunque sea para medio quitarnos la goma.

—Qué bueno; yo amanecí sin un centavo.

Y aguantaron hasta que concluyó la jornada laboral.

Al salir de la agencia partieron presurosos y alegres rumbo al Bar Latino, ubicado en aquel entonces en la 14 calle, entre 5a. y 6a. avenidas, a un costado del parque Concordia, hoy parque Gómez Carrillo de la ciudad de Guatemala. Ya cuando iban a llegar, Maco le dijo a don Francisco:

-Adelántese usté, don Paquito. Sólo voy a hacer un mandadito y llego. No me tardo.

Don Francisco llegó al Bar y pidió un octavo de Venado, (Venado es una marca de aguardiente popular. Octavo se le llama, de manera genérica al envase que contiene, precisamente, un octavo de litro) un limón y sal. Y allí, frente al líquido esperó de manera paciente, casi en actitud de oración. Hasta que llegó Maco. Y todavía cuando éste entró le dijo:

-Espéreme un tantito.

Ese tantito fue para hablar con el cantinero. Después de un breve párrafo, Maco regresó con don Francisco.

-Bueno maestro Quiroa, tenga el honor de destapar el octaviano. No pedí vasos porque, para qué; solo un par de rodajas de limón y sal. Beba usted su mitad y me deja la mía.

– ¿De veras, don Francisco?

-De veras.

Acerca de Culturales de Maco

Notas culturales compartidas y creadas por Marco Monzón, y colaboraciones para compartir desde la cultura, el arte, la espiritualidad y la tradición católica. Comparte ademàs, notas culturales de medios de comunicaciòn.
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