Nace Rafael Landívar -1 de 3-

antonio mobilEscribe:
Antonio Móbil
LANZAS Y LETRAS

Publicado en gAZeta

En el primer cuarto del siglo XVII llegó a radicarse a la capital del reino de Guatemala, una familia gaditana, cuyo jefe era don Juan de Landívar, abogado de la Real Audiencia, persona de muchos méritos, así dentro de los oficios de su profesión, como en el trato social.

Por sus conocimientos, sobresalía de la fila de los abogados de su época y el entronque de sus familiares, era de lo más distinguido de la zona andaluza. Don Juan sentó sus bases de una familia, que pudo echar sus ramas sobre la ciudad americana y, un poco después de cien años de establecida la familia, nació un biznieto de don Juan –Rafal Landívar– que llegara a ser el primer poeta de la latinidad moderna.

La casa de los padres de Landívar se hallaba en las cercanías del vasto edificio que ocupara la Compañía de Jesús, de la que había de ser el poeta, una de sus glorias más legítimas. La influencia de la época determinó en el espíritu de Rafael Landívar la inclinación a los estudios y prácticas religiosas y, a los diez y nueve años, tomaba el hábito de la Compañía, viviendo en México por espacio de doce años.

Esta época de su juventud, transcurrida en la capital azteca, causó una profunda huella en su espíritu y, de esa suerte, en sus maravillosas estancias, hay una constante remembranza de las tierras y costumbres mexicanas.antonio mobil 4

Esta circunstancia hizo que muchos comentaristas, tomaran la figura de Landívar como mexicano de nacimiento. Luego, la patria parece que estaba reñida con el insigne varón; porque a los cinco años de una vida ejemplar, dedicada a la enseñanza de la literatura, de la filosofía y de la teología, se hicieron sentir las órdenes de la pragmática de Carlos III, en que mandaba salir de los dominios de España, a todos los jesuitas.

El 26 de junio de 1767, a la madrugada, el presidente mismo de la Audiencia, se presentó en el edificio de la Compañía, hizo levantar a todos los padres jesuitas, y con sólo el tiempo para recoger sus libros de oraciones y ropas interiores, fueron puestos a lomos de las preparadas cabalgaduras y encaminados caminos de las costas del norte.

Todos los expulsos de las colonias españolas fueron consignados a los Estados Pontificios en Italia; el papa no permitió que desembarcaran aquellos grupos de sacerdotes, considerándolos como apestados: los jesuitas en aquellos días, como si viviesen bajo una excomunión universal, eran rechazados de todas partes. –Que los arrojen al África– había ordenado piadosamente uno de los ministros de la Corona española; y al África, al rigor de los climas y a las estrecheces de la vida primitiva, fueron enviados aquellos infelices, entre los cuales había muchos que no merecían tan crudo rigor.

Acerca de Culturales de Maco

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