Hugo Carrillo: el amigo y el maestro. Parte II segmento 4

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En un ensayo de María
Foto tomada del archivo personal Francisco de León.

Escribe:
Francisco De León
Arqueólogo y teatrista
Publicado en gAZeta

Con Rudy nos fuimos un poco cabizbajos, caminamos hacia el sur del callejón Del Fino, pensando que sucedería. Al llegar al final del callejón nos despedimos.

Bueno vos Pancho, –me dijo Rudy– al menos lo intentamos, yo me voy para la UP, quedé de juntarme con el morado del Jorge Cabrera, hay te comunicás conmigo cuando tengas noticias de Carrillo.

A finales de enero de ese mismo año llegó Rudy a mi casa, estaba muy contento, me contó que había encontrado a Carrillo en el centro, que quería que nos reuniéramos, que ya había terminado el primer acto de María, que podíamos empezar a ver lo del elenco.

El primer ensayo de María lo realizamos en AMARES (Amigos del Arte Escolar), pues Ligia Bernal de Samayoa era amiga de Carrillo y nos facilitó el local para ensayar, pero solo podríamos utilizarlo entre semana y en horas de la tarde. A ese primer ensayo llegaron Cristy Cóbar, Pablo Antonio del Cid, Edna Guillén, Gustavo Mazariegos, Marco Esquivel, Ángel López, Joel Mendoza, Evelyn Torres, Mario Santis, Elda Mejía, Rudy Mejía y yo.

Carrillo nos leyó el primer acto, nos dijo que estaba escribiendo todavía el segundo acto, pero que podíamos comenzar, que sobre la marcha lo iría escribiendo. Asignó casi todos los papeles, sin embargo, hacían falta los protagónicos, de los cuales no tenía idea de quienes podrían ser.

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En un ensayo de María, de izquierda a derecha Evelyn Torres (Enma), Francisco de León (Efraín) y Giuliana Gossman (María), finales de abril de 1983.

Al terminar la lectura del primer acto y fijar las fechas para los demás ensayos, Rudy y yo nos sentamos con Carrillo para platicar sobre la producción, no teníamos mucho dinero, tan solo 159 quetzales para la escenografía. Me preguntó si podíamos hacer algo con ese dinero, le dije que me dejara leer detenidamente el primer acto, para ver qué podríamos hacer.

Nos informó que teníamos el teatro del IGA a partir de la segunda semana de mayo por tres meses que se podían alargar un poco más, dependiendo de las funciones que se lograran vender. Marco Antonio Esquivel, quien trabajaría en la producción, fue clave en la mercadotecnia de la obra, logrando vender las primeras funciones.

Luego de leer el primer acto de la obra ya tenía una idea clara de la escenografía, mi intención era recrear la sala de la hacienda El Paraíso en Cauca, Colombia, y una del jardín de esta donde solían encontrarse María y Efraín. Fue una de las escenografías de más bajo costo que realicé.

Fui al Mercado Central, compré unos cuantos petates, corté ramas de jacaranda del jardín de mi casa, pedí prestadas alfombras a la casa de un amigo, dos taburetes y una banca de la casa de Carrillo, una silla de montar, entre otras cosas que ya no recuerdo, y un juego de cortinas que nos prestaron en la iglesia de la Villa de Guadalupe. La iluminación sería lo de menos, con un ciclorama al fondo del escenario, las cortinas de la iglesia y las luces recreé sin problemas lo que me había propuesto.

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El día del estreno de María. Francisco de León y Giuliana Gossman. Fotografía de Werner A. Widmer, del archivo personal de Francisco de León.

Pasaron dos meses de ensayo y aún no habíamos encontrado quienes serían Efraín y María, las escenas de ellos las parodiábamos con el staff técnico, hasta que un día Carrillo llegó con la noticia que la hija de una su amiga estaba interesada en el papel. Era una chica sin experiencia en el teatro, pero físicamente justa a las exigencias del personaje, se llamaba Giuliana Gossmann, leía bastante bien y cumplía con las acotaciones que le hacía Carrillo. Según parece esta fue la única experiencia en el teatro que tuvo Giuliana.

Ahora solo faltaba Efraín, probamos con Gustavo Mazariegos, Javier Chocano y otro par de actores de los quienes no recuerdo su nombre, hasta hicimos un casting, pero ninguno de los que llegaron le parecía adecuado a Carrillo. El primer acto casi corría y el segundo ya se había terminado de escribir. Los parlamentos de Efraín los sabíamos de memoria luego de haberlos repetido en los ensayos. Llegó un momento en que pensamos que no estrenaríamos, teníamos programadas y giradas las invitaciones para el ensayo general con público de los grupos de teatro e invitados especiales de la prensa.

Fue en un ensayo a principios de abril del 83 en el que le dije a Carrillo que esta vez iba a hacer yo el casting para el papel de Efraín, que me sabía de memoria no solo los parlamentos de Efraín sino los de los demás personajes masculinos de la obra. Carrillo acepto el casting, pero me puso como condición que hiciéramos primero la escena romántica con María. Accedí sin mayores complicaciones, a esas alturas del partido no tenía nada que perder.

Acerca de Culturales de Maco

Notas culturales compartidas y creadas por Marco Monzón, y colaboraciones para compartir desde la cultura, el arte, la espiritualidad y la tradición católica. Comparte ademàs, notas culturales de medios de comunicaciòn.
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