El potencial Cultural de América Latina.  -2 de 2-

maxAutor:
Licenciado Max Araujo *
Ex Viceministro de Cultura y Deportes
Experto en Legislación Cultural

Cabe mencionar los íconos del patrimonio cultural tangible e intangible, desde los ancestrales sitios arqueológicos, hasta los numerosos centros históricos de las ciudades más importantes del continente, sin olvidar la diversidad lingüística, que reúne idiomas de origen americano, africano, europeo, asiático, las leyendas y tradiciones orales, las hermosas y útiles artesanías, sin olvidar los saberes tradicionales y endógenos tan apreciados hoy en día, en especial en el campo de la salud tradicional.

Para Montiel América Latina es un continente cultural, donde se han congregado todas las eras imaginarias del mundo. El desafío es cómo poner este excepcional acervo cultural al servicio  de las relaciones internacionales, del diálogo entre las naciones y del desarrollo compartido.  Un patrimonio que hace de América Latina una región que dispone de grandes reservas de  poder intangible. Es por ello que Montiel señala que:

“La realización de una diplomacia cultural requiere ciertas adaptaciones en el nivel  institucional. Como se trata de comunicar al exterior una obra colectiva, como es la cultura de una nación, esta diplomacia tiene que ser altamente participativa, atenta a las producciones artísticas, culturales, intelectuales y científicas de la comunidad nacional, y establecer una relación fluida y democrática con los creadores, sea que estos estén dentro o fuera del país. Saber identificar el lado auténtico, innovador, esmerado, novedoso de las creaciones y saber presentarlas para hacerlas atractivas, tomando en cuenta que la globalización ha generado una sensibilidad ávida de novedades en todos los ámbitos. Un servicio con un agregado cultural o un consulado (que incluya funciones de promoción cultural) resulta una estructura limitada. Esta realidad invita a repensar a fondo la modalidad cómo se podrían reorientar estos servicios tanto en las Cancillerías como en las embajadas… ¿Por qué no asociar a los connacionales que se distinguen en estas actividades en el país huésped a que actúen como mediadores culturales? Este tipo de nombramiento no otorga estatuto diplomático alguno, como el caso del agregado cultural ad honorem. Se considera mediador a una persona con habilidades para transferir –hacer pasar un saber o una estética de su propia cultura a otra distinta”.

Tomado de:
El heraldo Diplomático
Año 7. No. 111

Acerca de Culturales de Maco

Notas culturales compartidas y creadas por Marco Monzón, y colaboraciones para compartir desde la cultura, el arte, la espiritualidad y la tradición católica. Comparte ademàs, notas culturales de medios de comunicaciòn.
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