Quiroa: Un recorrido por su vida (Parte I, segmento III)

quiroa 1Escribe:
Juan Antonio Canel
Publicado en “Cultura”
Diario la Hora
Guatemala, C. A.

Ni un centavo más ni uno menos. Ni parecido alguno con guardabarrancas y cenzontles presos en cárceles de cañabrava entre canastos y arrempujones de placeras regatonas.

Los zanates no tienen más gracia que partir el cielo con sus alas y llenar la copa de los árboles con bullanguera alegría atardecida. Se necesita mucha ternura en el pozo del corazón para amarlos como si valieran algo, como si no fueran los proletarios del cielo, marginados de casas grandes y libros de estampas.

Tienen ese tinte a tierra pisoteada, a surco herido, a puzunque de café desteñido por múltiples baños de agua caliente en jarrilla de hojalata. Los campesinos los persiguen con honda de hule canche y bodoque de barro seco porque desentierran los granos del maíz recién sembrado antes que asome el primer cuchillito verde de la milpa”. (Marco Augusto Quiroa / El poeta de los zanates en elPeriódico / 11-11-2001)quiroa 3

Sin embargo, por ese gusto que sentía por narrar lo rural, algunos que vieron sólo la superficie temática de sus textos, lo calificaron de criollista. El mismo Maco se defiende de esa calificación cuando en una entrevista, Marco Vinicio Mejía le pregunta:

“—¿Te considerás ‘criollista’ en tus cuentos del libro ‘Semana Menor’?  (Publicado en Tzolkin, Tercera Época, Año III, No. 45, Guatemala, 31 de noviembre de 1985)

—Ni en mis cuentos de ‘Semana Menor’ ni en ningún cuento de los que he escrito me considero criollista. Hay una apreciación muy superficial sobre que cuando un tema es ‘criollista’, se le califica como tal, cuando todos sabemos que el criollismo es una etapa superada desde los años treinta. Mis cuentos que tienen como tema problemas de tipo rural están estructurados con una técnica moderna, o sea, yo siento que mis influencias están más cerca de Faulkner o Steinbeck que de Rómulo Gallegos”.

La capacidad suya de ver las cosas, inclusive las más humildes, y retratarlas con hondura poética hasta magnificarlas, fue una de las características que mejor lo hizo sobresalir entre sus colegas. Pocas veces he visto en narradores, entre ellos Asturias, con tanta capacidad para metaforizar lo relatado.

Y, como paradoja, no la aprendió en la academia. Le vino de sentir la cotidianidad, de identificarse con lo que lo rodeaba; de percibir y descifrar los ritmos y música que cada elemento de la naturaleza cuelga en el pentagrama de la vida. Además, se nutrió de la magistralidad que aprendió en Asturias para metaforizar de manera tan poética.

Acerca de Culturales de Maco

Notas culturales compartidas y creadas por Marco Monzón, y colaboraciones para compartir desde la cultura, el arte, la espiritualidad y la tradición católica. Comparte ademàs, notas culturales de medios de comunicaciòn.
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