Hermógenes, mártir por defender el derecho al agua de los pueblos de América -2 de 3-

hermogenes 2Escribe
Ary Waldir Ramos Díaz
Corresponsal de Aleteia.org desde Roma
Aleteia.com, Blog católico

Al llegar a San José Pinula, el 28 de noviembre de 1966, para ser por primera vez párroco, se esmeró por atender las necesidades de los últimos, los necesitados y sin excepción se prodigaba por crear comunidad, cuantas los fieles más ancianos. Sin embargo, pronto se dio cuenta que la realidad era injusta para su gente, y que su misión pastoral tenía también que abarcar la misión social.  

Padre Hermógenes combatió las causas de la pobreza del pueblo y las situaciones de marginación. De esto dan cuenta sus escritos, su Diario, publicado en junio de 2003, los cuadernos donde anotaba sus visitas a los enfermos, el buen número de cartas a autoridades eclesiásticas y civiles. «Señor Jesús: vivo muy contento con ser Sacerdote […]Concédeme salud, para gastar mi vida en tu santo servicio», escribía en su diario. 

También el sacerdote tenía vena periodística pues formaba parte del equipo de redacción de un pequeño periódico de San José Pinula, llamado el Vocero Quincenal.

En el costado derecho de la iglesia del pueblo de San José Pinula están enterrados sus restos. En una urna muy bien adornada y cuidada por la gente, se encuentra la sotana negra y la estola con las manchas de su propia sangre, visibles los huecos de las balas (ver imágenes). 

“¡Mataron al Padre..! Mataron al Padre..!” corrió la voz entre los habitantes del pueblo que lloraban desesperados y las aldeas de San José Pinula, Fraijanes, Palencia, Santa Catarina Pinula eran surcos de procesión para ver el cuerpo martirizado. Como un Cristo de Viernes Santo fue llevado hasta la iglesia y puesto sobre el altar, que cuentan era provisional después del terremoto. San José Pinula se convirtió en aquel momento en un gran altar. 

Las mujeres lloraban, los hombres, algunos que dejaron la bebida gracias al ‘padrecito’ sollozaban de rabia y un pueblo enteró sintió frustración y orfandad. No obstante, San José de Pinula en la memoria de su sacerdote mártir encontró entereza y valor para seguir la lucha contra la impunidad. 

Detrás de un santo sacerdote – cuentan un custodio de la parroquia de la Iglesia de Pinula – hay una gran mujer, su mamá, que ha dado testimonio a la comunidad a pesar de su dolor: “Que Dios perdone a quienes han hecho esto con mi hijo”.

Cerca de Los Cerritos, en las inmediaciones de la Aldea San Luis, a cuatro kilómetros de San José Pinula en la carretera que conduce a Palencia, en la mañana del 30 de junio, unos individuos esperaban al ‘padrecito’ cuando regresaba de visitar a dos enfermos de su parroquia. Aún la justicia no ha esclarecido los hechos. 

Los asesinos pararon con artimañas al sacerdote que conducía su vehículo, un pik-up rojo, e inmediatamente descargaron sobre su pecho varios disparos para luego, a sangre fría, darle el tiro de gracia.

Acerca de Culturales de Maco

Notas culturales compartidas y creadas por Marco Monzón, y colaboraciones para compartir desde la cultura, el arte, la espiritualidad y la tradición católica. Comparte ademàs, notas culturales de medios de comunicaciòn.
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