“La negrada” otro caso de apropiación cultural -2 de 3-

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Rosa Marina Flores Cruz
Publicado en “Nómada”

Me alegró que uno de los temas presentados en el trailer es el de una mujer afrodescendiente siendo increpada por el oficial de migración sobre su nacionalidad, pues me hizo recordar las historias de mi padre que al casarse y mudarse a Juchitán (parte de la ruta de migrantes centroamericanos) fue detenido por oficiales de migración, quienes no lo soltaron por reconocerlo como mexicano sino porque reconocieron el nombre de mi abuela como su suegra.

O la historia de mi primo con dificultades del habla, que se mudó a vivir con nosotros unos años y también fue detenido por migración y casi es deportado por no poder explicarse cómo años antes lo hizo mi papá, un amigo de la familia lo reconoció y logró evitarnos una maraña de trámites burocráticos.

Suerte con la que no han corrido muchos parientes y conocidos que, obligados por la situación crítica de la vida en sus comunidades, tienen que emigrar al “Norte”, como hace un gran porcentaje de la población y que en muchos casos han sido repatriados a Honduras u otros países de Centro América cuando en  los oficiales de migración no los creyeron mexicanos. O el más común y menos impactante “Apoco eres mexicanx, ni pareces, te ves como caribeñx”, demostrando el total desconocimiento por parte del interlocutor sobre la existencia de ascendencia africana en México.

Sin embargo, “La negrada” está resultando no ser un reflejo de las comunidades afro, sino la visión estereotipada del director.

No muestra la diversidad real de las comunidades afrodescendientes, el fuerte sincretismo con las comunidades indígenas que deriva en distintas tonalidades de piel, rostros y cabellos. Parece (y así se lo dije a mi padre) que en la película se esforzaron por mostrar las pieles más oscuras, haciendo a un lado la diversidad y mostrando una realidad que por ser bidimensional se siente inverosímil. Claro, cierto es que estamos hablando de una ficción y que no por eso debería ser exacto, pero es necesario resaltar que  la cinta se promociona desde un discurso étnico y de la representación de la vida de estas comunidades, del que se está sirviendo para popularizarse.

Esto solo acentúa la gravedad de las declaraciones de Pérez Solano en la entrevista para La Jornada, donde, entre diversas cosas, señala que “el tono de piel que utilizo en la película no llega a lo totalmente negro que yo hubiera querido. Me dijeron que si me metía más iba a encontrar más negros, pero son más salvajes”.

Es decir, el director intentó jugar con un ideario romántico de lo que implica ser negro en la Costa Chica, desde la representación física hasta las relaciones sociales. Mostró su decepción al no encontrar el fenotipo que para él, sin identidad afromestiza, representaba a la verdadera negrada pues en sus palabras “ya no son totalmente negros, sino que están mezclados”, triste fue que debido a lo salvaje de las comunidades no pudo conseguir mejores “especímenes”.

Salvajes son entonces las comunidades rurales aisladas, viviendo en contextos de fuerte violencia ocasionada por el narcotráfico, altos niveles de marginación reflejados en los también altos índices de migración hacia Estados Unidos.

Acerca de Culturales de Maco

Notas culturales compartidas y creadas por Marco Monzón, y colaboraciones para compartir desde la cultura, el arte, la espiritualidad y la tradición católica. Comparte ademàs, notas culturales de medios de comunicaciòn.
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