MIS POSADAS EN ANTIGUA GUATEMALA -1 de 2-

posada sal.jpgEscrito por:
Sal Troccoli
Blog Negor Len

Diciembre decía el almanaque cuando cambie la página llena de Xis y volteo hacia mi madre y pregunte ya tengo 15 años mama y le tengo una pregunta, ¿hasta que hora me va dejar estar de noche en las posadas?Hummmm dejame ver, primero si te has portado muy bien, eso lo sé, segundo he decido que podes regresar hasta la 11 de la noche pero hay de vos que te sienta sabor a trago, acordate que ahí tengo el varejón de aquel chirivisco de membrillo y espero no me obligues a usarlo en vos, me oíste?

A jijo amado simplemente mi suegra así te hablaba?

Vos lo has dicho Soledad y solo una vez, una advertencia era suficiente en ese tiempo en la palabra de los padres. Ya sabrás después que adquirí ese permiso solo a esperar el 15 de diciembre fecha del principio de la fiesta y averiguar en qué casa les abriría alberque a José y María, para estas próximas alegrías navideñas.

Siempre fui dueño de una concha de tortuga, regalo de un tío residente en la finca Pantaleón y esta misma era mi invitación a cualesquier hogar donde esta tradición tendría lugar a celebrar, TUC-TUC-TIC Y TIC TUC TIC era el canto que le sacaba con mi vieja vaqueta tamborera, al viejo cascaron de la que fuese un dia tortuga y admirando las sonrisas de todas las católicas señoras que custodiaban cantando la posada, conocían a mi madre y orgullosas le daban el reporte a Dña. Martita, de su patojo tocando la tortuga en la marcha de los padres del Mecías , y eso lo hacían al nomas verle, ya que juntas rezaban docenas de rosarios en velorios y nacimientos.

Otros patojos que formaban parte de la pandilla, eran los que iban echando el inciensio al anda de los dos santos buscando aposento, otros sonando panderetas y soplando pitos bulliciosos, estos todos juntos eran la orquesta de alegría acompañando a María y José quienes iban en hombros de muchas mamas, señoras que alegres marchaban por las calles empedradas, de mi vieja he histórica Antigua Guatemala, casi siempre el padre iba de líder en los cantos y rosarios, le secundaban todos los alegres feligreses dentro el silbido de gorgoritos de agua y pitos de viento al tiempo que admiraban los compases, si esos que yo le sacaba a mi tortuga, como un regalo a la posada.

Después de caminar nunca un máximo de 10 cuadras del lugar seleccionado, llegábamos al hogar que sería el pesebre por esa noche, tocábamos la puerta, y alguien contestaba desde adentro ¡Quien vive! Y todos respondíamos ¡Gente de Paz! Y cantábamos himnos religiosos y de adentro respondían y después de unos 10 minutos abrían los portones rechinando sus goznes oxidados y todos entrabamos a poner a los padres de Jesús, en un especial altar lleno de hojas de pacaya.

Recuerdo los cordones de manzanillas por todos lados y un elegante y bello nacimiento construido por la abuela y el resto de la familia, todo esto edificado en honor al recuerdo del nacimiento de Jesús, luego el rosario de tradición y al terminar después de media hora, empezaba la marimba y se levantaba el chonguengue de primera, siempre mucho guaro, buenos tamales, ponche con piquete, y un pan francés para darle buen gusto a los tamales, que para que te cuento Soledad.

Acerca de Culturales de Maco

Notas culturales compartidas y creadas por Marco Monzón, y colaboraciones para compartir desde la cultura, el arte, la espiritualidad y la tradición católica. Comparte ademàs, notas culturales de medios de comunicaciòn.
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