Obviedad cultural: Patricia Cortez Benfeldt desnuda la cultura guatemalteca -3 de 5-

brenda 4Por:
Brenda Lara Markus*
Actriz y locutoraÇ

Esa violencia cultural que pasa a ser de carne y hueso llegando a la misma muerte física y psicológica de los grupos en la marginalidad producto del desacomodo humanitario, tampoco es cosa nueva ni solamente de Guatemala, me atrevería a decir que es parte del equilibrio humano, de no existir no habría procesos, es decir, cada mudanza de cualquier aspecto humano lleva consigo violencia, el mismo proceso del nacimiento la incluye: un parto no es algo que se afronte con completas sonrisas. Aún el proceso de gestación, es un proceso doloroso físicamente al extremo y que solamente es experimentado por las mujeres. Por lo tanto, la violencia en la literatura y sobre todo femenina, es inherente. Gustavo Sánchez Zepeda[6] se refiere al tema en su ensayo Violencia y olvido en la literatura guatemalteca: La percepción de quienes escriben, publicado por la Facultad de Humanidades de la Universidad Rafael Landívar en su Revista Cultura de Guatemala. Sánchez (2014):

“La violencia en la realidad literaria es una transgresión constante, su frontera avanza, y –de Homero a Cervantes; de Shakespeare a Asturias, de Hemmingway a Pilar Gil Escudere-, la violencia en la literatura también lo hace. Los momentos violentos en la literatura muestran mundos posibles y, en ese momento literario en que la violencia se coloca al descubierto, se le transgrede; hay páginas brillantes en tanto transgresoras, de denuncia descarnada, sangrienta y desnuda. La violencia, como tema literario, es límite, transgresora y transgredida en estos sentidos.” (p.109)[7]

En el anterior documento, Cortez Benfeldt fue entrevistada respecto al “olvido” de estos aspectos violentos en la literatura guatemalteca, “en ese trato segmentario y no directo de la violencia, se tiende a “olvidar” o no poner cosas que puedan molestar”. (p.107)[8]

La violencia de todo tipo y la muerte en Sentirse Desnuda está todo el tiempo presente como producto del racismo y ese desacomodo cultural impuesto por la colonialidad. Según Cortez Benfeldt esto ocurre sobre todo en los centros guatemaltecos, no así en periferias:

“Yo les llamo aldeas porque aún en los departamentos son una copia del centro urbano. Por ejemplo Quetzaltenango, Cobán, son metrópolis en crecimiento, se están convirtiendo en centros urbanos que tienen mucha copia de la cultura occidental, son lugares donde la división es un poquito menos clara que en la capital, pero existe, sí existe”[9]

Respecto a la muerte producto de la violencia en esta novela, que a la vez es producto de la visión colonizadora y por ende racista, es un enigma para la narradora protagonista, pues al no comprenderla y al llegar esa dificultad del ser-sin-el-otro (hablando filosóficamente), es decir extrañar a una amiga que, aunque conocía poco le había dado lecciones de vida y seguía dándoselas aún después de muerta, inicia un proceso de querer comprender la muerte de su amiga María. En la novela encontramos algunos párrafos crudos y directos:

“Encontraron al menos dos clases de semen diferentes en su boca, su vagina y su ano. La cara estaba terriblemente golpeada, nadie logró reconocerla. La policía llamó a la casa de los Morín porque encontraron su bolsa cerca con documentos y sus tarjetas de crédito. No encontraron efectivo y los mismos policías asumieron que ella era la ladrona. De cualquier manera era obvio que los que la atacaron no querían robarle, el corte estaba atado sobre su cabeza, cubriéndole el rostro”[10]

El párrafo anterior desnuda uno de los aspectos dominantes más aberrantes sufridos desde la colonización hasta la fecha en países como Guatemala, posiblemente por contar con un mayor porcentaje de población indígena, uno de los más profundamente humanos por instinto y utilizado como dominación de poblaciones enteras: la dominación sexual.

brendalara 2En cuanto a la dominación sexual ha sido utilizada en toda guerra, conflicto y en Guatemala sigue siendo vigente. Es lo que Foucault (1998) analiza en su propuesta teórica del biopoder, que controla los cuerpos y las acciones, hasta las menos visibles o las más normalizadas, lo que conlleva, de inmediato, a ejercer formas estructuradas de control social. Si analizamos psicológicamente al personaje narrador, podríamos concluir que una cuestión como esta provocó que quisiera vivir en carne propia esa violencia cultural muy fuerte que tampoco terminaba de comprender cuando era observadora, ella quiso llegar más allá, transformarse…travestirse.

Travestismo cultural: La pureza fuera de alcance

“En el pueblo comprendí que ser india no es tan solo vestirse como tal. Imposible imitar todo aquello. Me he de ver tan falsa como Hugo con todo y sus prótesis blandas. ¿Existirán los implantes de identidad?”[11]

 Según el Diccionario de la Lengua Española, travestismo es lapráctica consistente en la ocultación de la verdadera apariencia de alguien o algo[12]que nos deja abiertas muchas puertas y nos lleva a un análisis de si en realidad ocurre un travestismo cultural o varios en esta novela, ya sea como resistencia (en el caso de María) o como fenomenología (en el caso de la narradora protagonista).

Otra definición es “Aunque el término «travestismo» suele hacer referencia en la mayoría de las ocasiones a una persona transexual que desea expresarse de una manera acorde a la propia identidad de género, el travestismo puede presentarse en personas de diferentes identidades y orientaciones sexuales y englobar en un mismo conjunto a diversas actividades y comportamientos transgénero realizados por diversos motivos, tales como la infiltración, las representaciones dramáticas, el entretenimiento, el transformismo, la adaptación social y como fetichismo sexual. El travestismo y el cross-dressing son temas abordados frecuentemente en varios géneros dramáticos para la representación artística de personajes; cuando una persona adopta por motivos artísticos la actitud y manerismos de un personaje, éste se convierte en transformismo.”[13]

Y no podemos dejar fuera esta definición de Jossiana Arrollo[14] en su libro Travestismos Culturales Literatura y Etnografía en Cuba y Brasil: 

“En este contexto, se introduce el concepto de travestismo cultural ‘‘como estrategia de identificación con el otro [que] surge de los juegos de poder propios de la representación . . . desde la raza”

[6] Licenciado  en Letras y Filosofía con maestría en Filosofía, ensayista y poeta guatemalteco.

[7] Sánchez Zepeda, Gustavo. Violencia y olvido en la literatura guatemalteca: La percepción de quienes escriben. Revista Cultura de Guatemala. 2014. Guatemala. Editorial Cara Parens.

[8] Idem

[9] Entrevista: P. Cortez Benfeldt (comunicación personal, 19 abril 2015)

[10] Cortez Benfeldt, Thelma Patricia, Sentirse Desnuda, 1999. Guatemala. Editorial de Ciencias Sociales. p.13

[11] Cortez Benfeldt, Thelma Patricia, Sentirse Desnuda, 1999. Guatemala. Editorial de Ciencias Sociales. p.74

[12] Diccionario de la Lengua Española en línea. Consultad en http://dle.rae.es/?id=aXhCzeQ

[13] Wikipedia en línea. Consultado en https://es.wikipedia.org/wiki/Travestismo

[14] Profesora en investigadora de literatura y cultura Latinoamericana en la Universidad de California.

 

Acerca de Culturales de Maco

Notas culturales compartidas y creadas por Marco Monzón, y colaboraciones para compartir desde la cultura, el arte, la espiritualidad y la tradición católica. Comparte ademàs, notas culturales de medios de comunicaciòn.
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