En el día del Sagrado Corazón de Jesús

CORAZON 1Tomado de:
Cucuruchoweb
Blog católico

Explicaciones doctrinales: La devoción al Sagrado Corazón no es sino una forma especial de devoción a Jesús. Al esclarecer su objeto, sus fundamentos y sus actos propios conoceremos qué es exactamente y qué hace distinta a esta devoción.Fundamentos de la devoción: Esta cuestión puede ser estudiada bajo tres aspectos: el histórico, el teológico y el científico. 

Fundamentos históricos:
Claude de la Colombière, confesor de Santa Margarita María: Al aprobar la devoción al Sagrado Corazón, la Iglesia no simplemente confió en las visiones de Santa Margarita María, sino que, haciendo abstracción de ellas, examinó el culto en si mismo. Las visiones de Santa Margarita María podían ser falsas, pero ello no debía repercutir en la devoción, haciéndola menos digna o firme.   Sin embargo, el hecho es que la devoción se propagó principalmente bajo la influencia del movimiento que se inició en Paray-le-Monial.   Antes de su beatificación, las visiones de Santa Margarita María fueron críticamente examinadas por la Iglesia, cuyo juicio, en tales casos, aunque no es infalible, sí implica una certeza humana suficiente para garantizar las palabras y acciones que se sigan de él.

Fundamentos teológicos:
Juan Pablo II venerando los restos incorruptos de Santa Margarita María: El Corazón de Jesús merece adoración, como lo hace todo lo que pertenece a su persona.   Pero no la merecería si se le considerase como algo aislado o desvinculado de ésta.   Definitivamente, al Corazón de Jesús no se le considera de ese modo, y Pío VI, en su bula de 1794, “Auctorem fidei“, defendió con su autoridad este aspecto de la devoción contra las calumnias jansenistas.   Si bien el culto se rinde al Corazón de Jesús, va más allá del corazón de carne, para dirigirse al amor cuyo símbolo expresivo y vivo es el corazón.   No se requiere justificar la devoción acerca de esto.   Es la Persona de Jesús a quien se dirige, y esta Persona es inseparable de su divinidad.   Jesús, la manifestación viviente de la bondad de Dios y de su amor paternal; Jesús, infinitamente amable y amante, visto desde la principal manifestación de su amor, es el objeto de la devoción al Sagrado Corazón, del mismo modo que lo es de toda la religión cristiana.   La dificultad reside en la unión del corazón y el amor, y en la relación que la devoción supone que existe entre ambos.   Pero, ¿no es esto un error que ya ha sido superado hace mucho?  Sólo queda por ver si la devoción, bajo este aspecto, está bien fundamentada.

Fundamentos filosóficos y científicos:
San Juan Evangelista escuchó los latidos del Corazón de Jesús: En este aspecto ha habido cierta falta de certeza entre los teólogos.   No obviamente en lo tocante a la base del asunto, sino en lo que respecta a las explicaciones.   En ocasiones ellos han hablado como si el corazón fuera el órgano del amor, aunque este punto no tiene relación con la devoción, para la cual basta que el corazón sea el símbolo del amor y sobre ello no cabe duda: sí hay una vinculación real entre el corazón y las emociones. Nadie niega el hecho de que el corazón es símbolo del amor y todos experimentamos que el corazón se convierte en una especie de eco de nuestros sentimientos.   Un estudio de esta especie de resonancia sería muy interesante, pero no le hace falta a la devoción, ya que es un hecho atestiguado por la experiencia diaria; un hecho del cual la medicina puede dar razones y explicar las condiciones, pero que no es parte del presente estudio, ni su objeto requiere ser conocido por nosotros.

CORAZON 2El acto propio de la devoción:
El objeto mismo de la devoción exige un acto apropiado, si se considera que la devoción al amor de Jesús por nosotros debe ser, antes que nada, una devoción al amor a Jesús.

Su característica debe ser la reciprocidad del amor; su objeto es amar a Jesús que nos ama tanto; pagar amor con amor.   Más aún, habida cuenta que el amor de Jesús se manifiesta al alma devota como despreciado y airado, sobre todo en la Eucaristía, el amor propio de la devoción deberá manifestarse como un amor de reparación.   De ahí la importancia de los actos de desagravio, como la comunión de reparación, y la compasión por Jesús sufriente.   Mas ningún acto, ninguna práctica, puede agotar las riquezas de la devoción al Sagrado Corazón.    El amor que constituye su núcleo lo abraza todo y, entre más se le entiende, más firmemente se convence uno de que nada puede competir con él para hacer que Jesús viva en nosotros y para llevar a quien lo vive a amar a Dios, en unión con Jesús, con todo su corazón, su alma y sus fuerzas.

Pío XII promulgó “Haurietis Aquas”, del 15 de mayo de 1956: San Pablo, siempre ha existido en la Iglesia algo semejante a una devoción al amor de Dios, quien tanto amó al mundo que le dio a su Hijo unigénito, y al amor de Jesús, quien tanto nos ama que se entregó a si mismo por nosotros.   Claro que, hablando adecuadamente, eso no era equivalente a la devoción al Sagrado Corazón, ni le rendía culto al Corazón de Jesús como símbolo de su amor, ha sido costumbre meditar sobre el costado abierto de Cristo y el misterio de la sangre y agua, y se ha visto a la Iglesia como naciendo de esa herida, del mismo modo como Eva nació del costado de Adán.

La devoción al Sagrado Corazón de Jesús conduce a la adoración eucarística:
Sin embargo, no existe constancia alguna de que durante los primeros diez siglos se haya rendido culto al Corazón herido.   No es sino hasta los siglos XI y XII que encontramos señales inconfundibles de alguna devoción al Sagrado Corazón.

El corazón de Jesús es principio y término de nuestra reconciliación penitente, afirma rotundamente el teólogo francés Bertrand de Margerie.   Se trataba de acercarse al Corazón Herido a través de la herida del costado, y la herida del Corazón simbolizaba la herida del Amor.   Fue en el ambiente de fervor de los monasterios benedictinos o cistercienses, gracias al pensamiento de Anselmo o Bernardo, donde la devoción nació, aunque es imposible determinar con certidumbre cuáles hayan sido sus primeros textos o quiénes sus primeros devotos.

Según Santa Gertrudis y Santa Matilde, y para el autor de la “Vitis mystica“, la devoción ya era muy conocida en sus tiempos.   Mo sabemos, sin embargo, exactamente a quién se debe la “Vitis mystica“.   Hasta principios del siglo XX se le había venido atribuyendo su autoría a San Bernardo, pero algunas publicaciones de la hermosa y académicamente completa edición Quaracchi la atribuyen, y no sin razones de peso, a San Buenaventura.   Sea como sea, ese documento contiene uno de los más hermosos pasajes que se hayan inspirado en la devoción al Sagrado Corazón y que la Iglesia utiliza para las lecciones de la Liturgia de las Horas en su fiesta.   Para Santa Matilde (+1298) y Santa Gertrudis (+1302), se trata de una devoción muy conocida que había sido base de muchas bellas oraciones y prácticas devocionales.   Y merece especial atención la visión de Santa Gertrudis en la fiesta de San Juan Evangelista, ya que constituye un hito en la historia de la devoción.   Habiéndosele permitido recostar su cabeza cerca del costado herido del Salvador, pudo escuchar los latidos del Divino Corazón.

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Acerca de Culturales de Maco

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