…Y POR ESO EXISTE LECTORES CHAPINES -1 de 2-

lectores.jpgTomado de:
Lectores Chapines

Ninguna empresa comercial o gobierno velará por formar lectores, simplemente porque las empresas quieren consumidores y los gobiernos tradicionales personas sin opinión. Es entonces cuando las únicas personas interesadas en formar lectores deberán ser los mismos lectores. Si quieren.

LA INOCENCIA EN LA IGNORANCIA

Cuando Lectores Chapines inició desconocíamos un club de lectura, ni Omar ni yo habíamos participado en alguno, pero leíamos y queríamos compartir. Si sabíamos, en cambio, que lo nuestro no era un club ni aspiramos la formalidad de uno y así comenzamos: con la inocencia de la ignorancia.

El tiempo y nuestra personalidad exigente nos retaron a continuar mejorando, que sumado a la ayuda de los mismos lectores fue dando paso a nuevas actividades: Reunión del mes, Reto de Lectores, El Viaje del Escritor, por solo mencionar algunas.

Después de cuatro o cinco años varios miembros comenzaron a distanciarse de la comunidad, incluyendo a Omar, y aunque Lectores Chapines se mantuvo, la carga de trabajo aumento en la misma proporción que los lectores perdían interés en el proyecto, al punto que consideré abandonarlo por completo. Fue entonces que ocurrieron dos sucesos que marcaron el futuro de Lectores Chapines.

LAS FUERZAS DEL MERCADO

Ambos sucesos fueron importantes y diferentes a la vez, pero me atrevo a decir que ambos son un equivalente a las dinámicas de los mercados, a la oferta y la demanda.

El primero fue la aparición de nuevos lectores interesados en Lectores Chapines, y con interesados quiero decir personas dispuestas a ayudar y a mantener viva la comunidad. Personas, como Stephanie, que cuando yo menos apostaba por continuar llego a cargar de energía al grupo y mantenerlo vivo, pero lo importante es que no fue la única, era como una tendencia, en donde cada vez más lectores ajenos al grupo inicial comenzaron a unirse y ayudar de una forma autentica.

Estos lectores y lectoras tenían en común que eran cada vez más jóvenes, que para dar una idea puedo decir que le bajaron unos 5-7 años en la edad promedio al grupo. Jóvenes recién graduados de escuela/colegio o en los primeros años de la universidad, ávidos lectores que en esa transición educativa se dan cuenta que necesitan un espacio para compartir lo que leen y no lo encuentran. No es que no existan, es que son pocos, difíciles de localizar o muchas veces no encajan en ellos. Por tanto, hay más demanda.

El segundo suceso fue reconocerme a mí mismo en estos lectores, descubrir que justo por las mismas razones que ellos llegaban al grupo fue que comenzamos Lectores Chapines: para tener ese espacio para hablar de libros, sin formalidad pero con mucho enriquecimiento personal.

Como mencioné antes, los espacios y grupos de lectura existen pero son limitados y desconocidos, no hay cultura de lectura, por lo mismo alguien que quiera iniciar un grupo de lectores se encontrará en un ambiente árido y muchas veces hostil, donde en vez de un incentivo se encontrará con retos. Por tanto, la oferta es poca.

Cuando la demanda es mucha y la oferta es poca se incrementa el precio de acceder al bien, por no decir que muchos se quedan sin poder llegar a obtenerlo, que en  mercados económicos es una forma de regular pero en el ámbito de la lectura quiere decir que muchos lectores y lectoras se quedan sin poder disfrutar de la lectura de una forma completa, es decir individual y compartida.

Si el tono de estas observaciones les parece económico no es accidental en absoluto. Tengo la fuerte convicción de que las industrias comerciales son tan efectivas y eficientes como despiadadas, capaces de llegar a la mayor cantidad de personas posibles, incluso en los lugares más lejanos, únicamente por un interés comercial. Por tanto, si la lectura, y en general las expresiones artísticas, quieren competir en la época actual no deben a aspirar a nada menos que la efectividad y la eficiencia de las otras industrias, con mayor razón aún por disponer de menos recursos y posibilidades de error.

Sin menospreciar gustos personales pero aun siendo crítico opino que la industria nos puede entregar entretenimiento muy pobre (repetitivo, violento, nocivo, etc.) siempre y cuando sea rentable, pero es esa misma industria con la que competimos, buscando entender que no nos oponemos a ella sino que tenemos que ser tan hábiles como ella para que al momento de elegir una persona tenga ambas opciones: la del entretenimiento pobre (pero rentable para una industria) y la del entretenimiento rico (que puede ser rentable pero ante todo es humanista).

Dicho de otra forma: en las fuerzas del mercado debemos entrar a competir bajo las mismas reglas pero no pensando en los mismos beneficios, porque el arte antes de enriquecer una cuenta bancaria enriquece al espíritu humano, que tanta falta nos hace.

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Acerca de Culturales de Maco

Notas culturales compartidas y creadas por Marco Monzón, y colaboraciones para compartir desde la cultura, el arte, la espiritualidad y la tradición católica. Comparte ademàs, notas culturales de medios de comunicaciòn.
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