Las imágenes en la piedad popular y la tradición de los pueblos. -1 de 3-

medellin 2Tomado de:
 Semana Santa de Medellin

“Como el Verbo se hizo carne asumiendo una verdadera humanidad, el cuerpo de Cristo era limitado, Por eso se puede “pintar” la faz humana de Jesús”. CIC. A través de la historia de la humanidad la representación visible de la fe se ha llevado a cabo gracias a la variedad de imágenes e iconos que el hombre ha realizado en respuesta a la necesidad apremiante de materializar el dato revelado como inspiración y sustento de una vida espiritual.

Estas imágenes han permitido al hombre recrear su experiencia religiosa y actualizar el acontecimiento salvífico de la redención del mundo, en este mismo sentido los actos de piedad como las procesiones, permiten mostrar de manera concatenada los acontecimientos que hicieron parte de la historia de la salvación propiciando una ambiente de recogimiento y fervor donde las imágenes mudas y símbolos pasionarios se transforman en la catequesis silenciosa de un credo que se muestra a través de la tradición.

medellin 4Se debe decir en primer lugar que las imágenes religiosas nacen en el seno de la iglesia gracias a las primeras comunidades cristianas, sin embargo desde los pasajes veterotestamentarios se nos expresa la necesidad de una representación compuesta de figuras divinizadas con características humanas que rinden tributo y alabanza a Dios. Lo anterior lo podemos constatar en el momento en el cual Dios ordena a Moisés la construcción del arca de la alianza diciéndole “Asimismo harás dos querubines de oro macizo y los pondrás en las extremidades de la cubierta, pondrás un querubín a una extremidad y el otro en la otra; formarán un solo cuerpo con la cubierta a sus dos lados”.

De esta manera desde la tradición antigua se da inicio a las expresiones visibles de Dios que más adelante tendrán su desarrollo en el contexto de las primeras comunidades cristianas que crean nuevas imágenes a partir de la vida y pasión de Cristo, representando al Salvador del mundo con imágenes del Buen Pastor; luego más adelante aparecen las del Cordero Pascual y otros iconos que ilustran la crucifixión de Cristo, manteniendo hasta nuestros días un imaginario religioso entorno a la muerte de la persona de Jesús que permite plasmar en pinturas e inmortalizar en figuras de madera los sentimientos protagonistas de esta historia como el drama, el dolor, la angustia, el sufrimiento y el sacrificio de un Dios hecho hombre que se inmola en el altar de la cruz.

Los iconos e imágenes desde entonces han pasado por un proceso histórico donde se han llegado a considerar como elementos contaminantes de una verdadera experiencia de fe.

Estos ataques fueron consignados en dos momentos principalmente: El primero ocurrió con el emperador León el Isauriano en el año 726 y terminó con el Segundo Concilio de Nicea en el 787, el cual definió que las imágenes pueden ser expuestas y veneradas legítimamente porque el respeto que se les muestra va dirigido a la persona que representan.

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Acerca de Culturales de Maco

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