José Ernesto Monzón Reyna, Toda una vida dedicada a Guatemala -3 de 3-

1411509994_jose_ernesto_monzon_foto_esquipulas_com_gtEscribe:
Alfonso Arrivillaga Cortés
Con  el apoyo de Brenda Zacnicté Monzón
Colaboración especial.

Posteriormente, ya su título de Contador, llevó la contabilidad de varias zapaterías y restaurantes ubicados en la zona 1 de la ciudad capital y seguramente su vocación de pedagogo lo llevo a desempeñarse como catedrático de matemáticas y contabilidad en el Instituto Práctico Moderno. Pero el universo de conocimiento de José Ernesto no quedaba ahí, él era verdaderamente inquieto, fue esta actitud que lo llevo a la lectura de diccionarios y gramáticas que le hicieron autodidácticamente especialista en los Vicios del Lenguaje que dicto en la facultad de Humanidades de la USAC, según el Currículo Vitae que presenta la familia.

También fue periodista deportivo, siendo socio fundador de la Asociación de Cronistas Deportivos de Guatemala y miembro de la Asociación de Periodistas de Guatemala, APG. Sus narraciones fueron para varias radioemisoras, aunque las recordadas con las de Radio Progreso. Su especialidad era Base ball y el Boxeo, dos disciplinas que para entonces contaban como los definimos con pocos especialistas.

Producto de su conciencia social, se convirtió en un gestor de respuestas a sus necesidades, escribiendo notas de solicitud, búsquedas de apoyo y hasta reclamos a fin de lograr la apertura de varias aulas y escuelas en el interior de la república.

Impulsó a varios jóvenes a continuar estudios de magisterio para lo que muchas veces consiguió becas o bien plazas de trabajo que coadyuvaran alcanzar los estudios. Una vocación que le trajo problemas al ser tachado de comunista por los gobiernos de turno, lo que trajo que le fuera vedada  las oportunidades laborales. Entre  1970 y 1980, Monzón Reyna sufrió cuatro atentados de muerte, pero no  quiso salir del país.

Su casa de habitación en Huehuetenango con el tiempo se fue llenado de infinidad de diplomas, plaquetas, trofeos, medallas y un sin fin de condecoraciones recibidas a lo largo de toda su vida artística y post mortem, estas han seguido aumentando. Su hija Brenda Saknikte sobre este recinto dice: “… es un verdadero museo lleno de muestras de cariño de un pueblo hacia uno de sus más grandes hijos.”– 

Monzón tuvo un primer hijo llamado   Walter Monzón, pero de primer matrimonio con Carmen Rivera su progenie son Anabella, Jorge, Rodolfo, Gladys, Elsa, Liliana, y Sandra. En 1965 en segundas nupcias se casó con Hilda Magaly García, originaria de Morazán, El Progreso, un pueblo que precisamente visitó para conocer la escuela y componerle una canción. Ella tenía entonces 18 años de edad y él 50 años, no se separaron nunca más, hasta su deceso. Procrearon 5 hijos: Magali Ixmucané, Hugo Renato, Yadira, Brenda Zacnicté y Sandino.

Un adiós al maestro Monzón, el peso de su partida…

Después de haberse jubilado de la USAC, pasó el resto del tiempo en Huehuetenango. Falleció en el IGSS de la zona 9, un  24 de septiembre del 2003, a los 85 años de edad de un  infarto al miocardio y una neumonía.

El pueblo guatemalteco se volcó a rendirle tributo a uno de sus más queridos hijos, El Paraninfo Universitario abrió sus puertas, personas individuales, instituciones, músicos, agrupaciones, artistas de toda índole le rindieron varios homenajes en cuerpo presente durante varias horas ininterrumpidas,  la radio y la televisión guatemalteca transmitieron los servicios funerarios hasta su llegada al cementerio de la ciudad de Huehuetenango. Los periódicos nacionales se llenaron de noticias referidas a la muerte del compositor. Es probable que Guatemala haya vivido el funeral más largo de su historia, ya que el cuerpo del maestro fue velado en 4 distintos lugares durante tres noches, fue trasladado en una caravana de vehículos durante más de 8 horas por 266 kilómetros en los que el pueblo salió a su paso  a darle serenata, tirarle flores o decirle adiós.  Fue recibido en su ciudad natal con marimbas, canciones, flores, innumerables escuelas y colegios esperaban la llegada de sus restos, ciudadanos de toda clase y profesión, todos querían despedirse del “Cantor del Paisaje”. Fue enterrado el 27 de septiembre en el cementerio general de Huehuetenango, su lapida dice:
¡Nunca olvides tu patria y tus padres, no abandones tus hijos señor, Milagroso señor de Esquipulas, por doquiera riega bendición!
Murió el hombre, nació la leyenda.
José Ernesto Monzón Reyna 1917-2003, tu esposa, tus hijos, tus nietos y el pueblo guatemalteco te  ama.  

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Acerca de Culturales de Maco

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