José Ernesto Monzón Reyna, Toda una vida dedicada a Guatemala -2 de 3-

monzon-33-homenaje-en-el-teatroEscribe:
Alfonso Arrivillaga Cortés
Con  el apoyo de Brenda Zacnicté Monzón
Colaboración especial.

José Ernesto Monzón Reyna: “el cantor del paisaje”, fue parte del  Sub-honorable Comité de Huelga de Todos los Dolores de la Facultad de Derecho,  fue autor de varias décimas publicadas en el Periódico Universitario “No nos tientes” editados entre 1979 y 1992. Fue jurado de las elecciones de Rey Feo lo que le valió se le declarara “la pasita huelguera”. En la década de 1990 paso a ser Rey Feo, “Cachia Primero”, un estudiante de Medicina que preparo particularmente para ese desempeño.

José Ernesto no fue solo un huelguero que se sumó a la denuncia de coyuntura, lo suyo fue una actitud de vida. En 1979 fue invitado varias veces por el Frente Sandinista de Liberación Nacional a elevar su canto en los grandes mítines de la revolución. El canto junto a Luis Mejía Godoy con quien tenía además una gran amistad.

Trabajando para el CEFOL de la Universidad de San Carlos de Guatemala, realizó un importante levantamiento que incluye además de literatura oral, infinidad de piezas musicales que registro con gran maestría entre 1976 y 1978.

Recopiló el canto del pueblo, elemento central en su trabajo de composición. Hurgando los archivos encuentro que además se trata del más importante levantamiento de expresiones ladinas que hasta hoy se muestran desconocidas y otrora claramente desapercibidas. A juzgar por las fechas y los sitios levantados se tratan de jornadas y no de visitas puntuales. Estas expediciones realizadas en su moto Suzuki 185 con guitarra a cuestas, le permitió acceder a retirados lugares en los que sumados a sus habilidades para entrar a la gente (“caedor bien”), para hacer el raport, pronto era objeto de solistas, duetos, todos acompañados con sus guitarras interpretando boleros, tonadas, valses y corridos.

La Facultad de Humanidades le concedió en 1984 (12 de abril) el Emeritisimum máxima distinción que brinda la facultad en cuestión aquellos no universitarios que por sus obra contribuyen las humanidades. Del mismo se han hecho acreedores personajes músicos de la talla de Jorge Sarmientos, Enrique Anleu Díaz, y otros distinguidos humanistas.-

En 1982, ya conocía al maestro, para entonces ciertamente desaprovechado en las redes de la gestión universitaria (lo mismo habría sucedido en algún ministerio o dirección) –donde él como a otros grande de Guatemala, queriéndolos ayudar les desapartaron del campo creativo para justificar un salario, negando con ello la perspectiva de un trabajador del arte.

Esa misma década, en sus albores, cuando se empezó de nuevo a ensayar la democracia, José Ernesto Monzón recibió la Orden Presidencial en 1986 impuesta por el entonces presidente, Vinicio Cerezo. Un año después la Municipalidad de Huehuetenango le hace entrega de la Orden de Los Cuchumatanes y lo declara hijo distinguido de la Ciudad. En la década siguiente la última del siglo la obra de José Ernesto Monzón crecerá en popularidad en el país y otras piezas se consolidan en el imaginario de nación de este país, sus canciones pasan a ser de dominio popular, seguramente cumpliendo sin imaginarlo la confirmación que no vuelve, sino que siempre estuvo ahí.  En efecto de mayor intensidad es la vida y obra de este connotado músico-cantor que se convirtió en el cronista lirico que mejor recogió el sentir del pueblo. Veamos.

José Ernesto Monzón Reyna: apuntes biográficos

Asentado entre sus diversas propiedades a las que dedicaba con ahínco, vivía Aparicio Monzón Hidalgo, nació en Malacatancito, municipio de  Huehuetenango, estudio tres años de medicina pero su profesión fue la de Tenedor de Libros; se casó con Rosario Reyna Cifuentes originaria de San Marcos, ambos eran hijos de emigrantes españoles. Doña Rosario una culta dama de la sociedad, se distinguió por ser maestra de piano de las familias acomodadas de ese entonces, mientras que don Aparicio se desempeñó en su profesión, así como en la crianza de ganado y en sus fincas de café. Precisamente estando en una de estas propiedades al norte del departamento deciden regresar para el parto de doña Rosario calculado para el mes de enero. No obstante a su paso por el pueblo de Todos Santos Cuchumatán, sitio precisamente donde tenían una granja de ovejas, los dolores de parto llegaron y con ellos el alumbramiento de José Ernesto el último día de 1917, un 31 de diciembre.

La educación primaria la estudió en Huehuetenango en el Colegio Aurora, después se traslada por algunos años a la finca de la abuela de su padre, San Vicente Chojil en el municipio de la Democracia.

Estudió Básico en La Patria en Quetzaltenango,  ingresó becado a la Escuela Nacional Central de Agricultura ENCA. De entonces se sabe su primera reacción a las injusticias, algo que caracterizó sus actos a lo largo de su vida, entonces encabezó la primera huelga estudiantil en tiempos del presidente Jorge Ubico.

Se instaló en la ciudad capital junto con su primo hermano Gustavo Tello Monzón, hijo de su tía Luz Monzón de Tello, quien tenía 48 años y era de profesión mecánico de aviación, además de músico consumado. Estando en la ciudad de Guatemala logró incorporarse a trabajar en la Dirección General de Caminos en la que trabajó a lo largo de 15 años.  De los años del periodo revolucionario podemos hacer una reconstrucción gracias a su propia descripción, a partir de una entrevista que le hiciera la desaparecida periodista guatemalteca, Irma Flaquer, relativo a su trabajo en 1944 en San José Acatempa, para el 20 de octubre y construyen un primer bloque revolucionario de la institución, desconociendo a las autoridades militares y tomando el cuartel. 

“Fui peón y luego chofer en la época de Juan José Arévalo Bermejo, mientras tanto estudiaba en la nocturna Perito Contador, en los descansos del trabajo me ponía a leer mientras mis compañeros jugaban cartas, me veían como animal raro, me gradué, pasé a ser ayudante de contabilidad y luego contador cajero en la ruta al Atlántico, también milité en el PR, pero me salí porque los dirigentes defraudaron a las bases, yo no me vendo, no vendo mis ideales.  En 1948 en compañía de Manolo Pineda Sosa, Joaquín Ortiz y Carlos H. Ramírez organizamos el primer grupo tendiente a formar un sindicato en la Dirección General de Caminos.” 

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Acerca de Culturales de Maco

Notas culturales compartidas y creadas por Marco Monzón, y colaboraciones para compartir desde la cultura, el arte, la espiritualidad y la tradición católica. Comparte ademàs, notas culturales de medios de comunicaciòn.
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