Nacimientos ancestrales -2 de 2-

dca5Escrito por
Marco Antonio Valladares Farfán
Historiador
Revista Viernes
Diario de Centroamérica

Introductor del belenismo: La segunda mitad del siglo XVII se vio favorecida con la presencia del Santo Hermano Pedro de San José de Betancourt. Aunque fue notable su devoción por la Pasión de Cristo, es indiscutible la importancia que le otorgaba a la venida de Jesús a este mundo: fundó el Hospital de Convalecientes Belén y la Orden de los Hermanos de Nuestra Señora de Bethlehem (1656), cuyos nombres son claras alusiones al glorioso evento acaecido, según las Escrituras, en este pequeño pueblo de Israel. Además durante el Adviento promovía la Natividad andando con el Niño Dios en su sombrero o haciendo pequeñas procesiones, que son precursoras de las actuales posadas (Esparza, 2007). Muchos investigadores han considerado que es el introductor del “belenismo” en Guatemala y posiblemente en América.

Las representaciones se consolidaron, extendieron y popularizaron desde entonces y hasta el siglo XIX, gracias al esplendor de la imaginería colonial guatemalteca, aún a pesar de las nuevas catástrofes, que incluso motivaron el nuevo traslado de la Capital a su ubicación actual, y las gestas políticas como la independencia, o la pugna liberales-conservadores que desembocó en la Revolución de 1871, que intentó suprimir el poder ideológico, político y económico de la Iglesia católica. 

Sin embargo, en la intimidad de los hogares la costumbre no se extinguió, más bien fue consolidando un consabido proceso que dio lugar a muchas prácticas culturales guatemaltecas: el sincretismo, que dio a los nacimientos sus propias formas, colores, olores, texturas, materiales y modalidades.

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Nacimiento de la iglesia La Catedral.

Revista Alegría

En el siglo XX, la tradición debió enfrentar sus nuevos retos, en lo que parece ser un interminable ciclo que se repite de contracciones económicas, terremotos y conflictos armados, entre tantos otros infortunios. 

Uno de los datos más interesantes que recoge el devenir de los nacimientos se ubicó en la más insospechada de las fuentes, en un hallazgo fortuito, como suele suceder: revisando la biblioteca del ilustre historiador Haroldo Rodas, me mostró una antigua revista para niños de la época de los gobiernos revolucionarios, pero que estaba completamente dedicada, paradójicamente, a la Navidad.

Se trata de la revista “Alegría, Para todos los niños del mundo, Nos. 14 y 15, Año V, IV DE LA REVOLUCIÓN, Publicada por el Ministerio de Educación Pública. A cargo de Marilena López… la primera revista de esta categoría que se edita en GUATEMALA. Fruto de nuestra revolución, dedicada a los patriotas del mañana”, 1950. 

No obstante, lo más interesante es su contenido, porque menciona una serie de elementos, materiales y costumbres que aún se disfrutan el día de hoy: las posadas, los farolitos, las pascuas, la expresión “Nochebuena”, la cena de “sabroso tamal guatemalteco”, la “espera con ilusión de la medianoche para quemar cohetillos, canchinflines y luces de colores”, villancicos guatemaltecos (partituras incluidas), el árbol de Navidad; decorados con campanas y moñas, velas, bombas, pascuas, chinchines y ángeles; hojas de pacaya, collar de manzanilla, patas de gallo y piñones (bellotas de pino).

Y por supuesto el nacimiento, enfocado como una industria típica de barro, pita, papel, algodón y otros materiales con los que se fabrican vendedoras, burritos, palomas, pastores, ovejas, pavos, patos, pinos, ranchitos, San José, María, el Niño, etcétera. Este segmento dice que la práctica cobra mayor auge y mercado “en los días de Navidad. Los tradicionales nacimientos alimentan esta fuente de trabajo. Los principales centros de producción son la Capital, Antigua, Totonicapán y Rabinal” (Revista Alegría, Ministerio de Educación Pública, 1950).

Ahora cerramos el tercer lustro del nuevo milenio y aún podemos disfrutar de esta manifestación, casi de la misma forma que es relatada y percibida en este ancestral documento.
Por último, de acuerdo con la Ley para la Protección del Patrimonio Cultural de la Nación, Decreto Número 26-97 y sus reformas, este lo constituyen instituciones, tradiciones y costumbres, que tengan más de 50 años de antigüedad. Tomando en cuenta lo anterior se puede tener la orgullosa certeza, que nuestros nacimientos chapines son PATRIMONIO NACIONAL. 

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Acerca de Culturales de Maco

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