Un ejercicio de carpintería a las 5 de la mañana -2 de 3-

carolina_escobarPor:
Carolina Escobar Sarti
Escritora
Compartido para la
Res Nacional e Gestores Culturales

Continuación: Son las 5:04 a. m. de un día jueves. Amanecen las letras entre la esperanza, la miseria de este país y los cantos de pájaros. Y entre ello, la pregunta que le hiciera a Raúl Figueroa hace algunas semanas: ¿por qué una feria del libro en Guatemala será dedicada a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas? Para responderme decidí seguir la ruta de Engels cuando dijo sobre Balzac: «Yo aprendí más sobre lo que es la sociedad burguesa, el capitalismo, etcétera, leyendo las novelas de Balzac que con el conjunto de los historiadores, economistas e investigadores de estadísticas profesionales de su época». He aquí la carpintería para intentar responderme:

Objetivo 6: Agua limpia y saneamiento

«Su conocimiento llegó a ser grande, / su mirada traspasaba los árboles, / las piedras; / los lagos, / el mar; / las montañas, / los valles. […] ¡Miren, pues, / observen lo que hay debajo del Cielo! / ¿Acaso no son claras las montañas, / los valles que miran?» (Popol Wuj[, versión de Sam Colop).

(Hay que recordar que, según Z. Zorich, en El Mirador hay un panel que contiene representaciones del Popol Wuj. En él, un relieve que decora la pared de un conducto por medio del cual los mayas canalizaban agua de lluvia. Cada plaza y cada techo eran hechos para encauzar el agua a los centros de recolección. Tenían un sistema de recolección de agua que hizo de El Mirador un centro de poder.)

Objetivo 7: Energía asequible y sostenible

«… del amanecer en las mirillas de la persiana. Salía de tan adentro de la noche que tuve como un vómito de mí mismo, el espanto de asomar a un nuevo día con su misma presentación, su indiferencia mecánica de cada vez: conciencia, sensación de luz, abrir los ojos, persiana, el alba. En ese segundo, con la omnisciencia del semisueño, medí el horror de lo que tanto maravilla y encanta a las religiones: la perfección eterna del cosmos, la revolución inacabable del globo sobre su eje. Náusea, sensación insoportable de coacción. Estoy obligado a tolerar que el sol salga todos los días. Es monstruoso. Es inhumano. Antes de volver a dormirme imaginé (vi) un universo plástico, cambiante, lleno de maravilloso azar, un cielo elástico, un sol que de pronto falta o se queda fijo o cambia de forma». (Rayuela, Julio Cortázar).

Objetivo 8: Trabajo decente y crecimiento económico

«Uno no puede pensar bien, amar bien, dormir bien, si no ha cenado bien» (Diarios, Virginia Woolf).

Objetivo 9: Industria, innovación, infraestructura

«Sin la inventiva humana, todos nosotros estaríamos aún hoy cortando la carne con utensilios de piedra y comiéndola cruda, como nuestros antepasados de hace un millón de años. En todas las sociedades humanas hay personas ingeniosas. Lo único que sucede es que unos entornos proporcionan más materiales de partida, y condiciones más favorables para la utilización de los inventos, que otros entonces» (Armas, gérmenes y acero, Jared Diamond).

Objetivo 10: Reducir inequidades

«Vamos ahora a instaurar el período de simpatía por el hombre que trabaja en los campos, en los talleres, en los cuarteles, en el comercio. Vamos a equiparar el hombre con el hombre. Vamos a despojarnos del miedo culpable a las ideas generosas. Vamos a agregar la justicia y la felicidad al orden, porque de nada nos sirve el orden a base de injusticia y de humillación. Vamos a revalorar cívica y legalmente a todos los hombres que habitan la república. Y lo vamos a lograr de común acuerdo, sin violencias, sin exigencias torpes, sin mezquindades ni usuras» (discurso en la presidencia, Juan José Arévalo).

Objetivo 11: Ciudades y comunidades sostenibles

«… y la subasta por la mañana los griegos y los judíos y los árabes y quién sabe Dios quién más de todos los rincones de Europa y Duke Street y el mercado de aves todas cloqueando delante de Larby Sharon y los pobres burros sueltos medio dormidos y aquellos hombres imprecisos en sus capas dormidos a la sombra en los escalones y las grandes ruedas de las carretas de bueyes el viejo castillo con miles de años sí y aquellos guapos moros todos de blanco y con turbantes como reyes invitándote a que te sentaras en sus pequeñas tiendas y Ronda con las viejas ventanas de las posadas 2 ojos que miran una celosía oculta para que el amante bese la reja y los ventorrillos medio abiertos por la noche y las castañuelas y la noche que perdimos el barco en Algeciras y el sereno de un sitio para otro sereno con su farol y O aquel abismal torrente O y el mar el mar carmesí a veces como fuego y las puestas de sol gloriosas y las higueras en los jardines de la Alameda sí y todas aquellas callejuelas extrañas y las casas de rosa y de azul y de amarillo y las rosaledas y los jazmines y los geranios y las chumberas y el Gibraltar de mi niñez cuando yo era una flor de la montaña sí cuando me ponía la rosa en el pelo como hacían las muchachas andaluzas o me pondré una roja sí y cómo me besaba junto a la muralla mora y yo pensaba bien lo mismo da él que otro y entonces le pedí con la mirada que me lo pidiera otra vez sí y entonces me preguntó si quería sí decir sí mi flor de la montaña y al principio le estreché entre mis brazos sí y le apreté contra mí para que sintiera mis pechos todo perfume sí y su corazón parecía desbocado y sí dije sí quiero sí» Trieste-Zúrich-París (Ulises, James Joyce).

Objetivo 12: Consumo responsable y producción

«De la puerta del ala derecha empezaron a llegar voces anunciando que ya no quedaba sitio, que todas las salas estaban llenas. Hubo incluso ciegos que fueron empujados de nuevo hacia el zaguán, exactamente en el momento en que, deshecho el tapón humano que hasta entonces atrancaba la entrada principal, los ciegos que todavía estaban fuera, que eran muchos, empezaban a avanzar acogiéndose al techo bajo el cual, a salvo de las amenazas de los soldados, irían a vivir. El resultado de estos dos desplazamientos, prácticamente simultáneos, fue que se trabó de nuevo la pelea a la entrada del ala izquierda, otra vez golpes, de nuevo gritos, y, como si esto fuese poco, unos cuantos ciegos despistados, que habían encontrado y forzado la puerta del zaguán que daba acceso directo al cercado interior, empezaron a gritar que allí había muertos. Imagínese el pavor. Corrían en vano. Uno tras otro se fueron todos quedando ciegos, con los ojos de repente ahogados en la hedionda marea blanca que inundaba los corredores, las salas, el espacio entero. Fuera, en el zaguán, en el cercado, se arrastraban los ciegos desamparados, doloridos por los golpes unos, pisoteados otros. Eran sobre todo los ancianos, las mujeres y los niños de siempre, seres en general aún o ya con pocas defensas. Milagro que no resultaran de este trance muchos más muertos por enterrar» (Ensayo sobre la ceguera, Saramago).

 

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Acerca de Culturales de Maco

Notas culturales compartidas y creadas por Marco Monzón, y colaboraciones para compartir desde la cultura, el arte, la espiritualidad y la tradición católica. Comparte ademàs, notas culturales de medios de comunicaciòn.
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