Un ejercicio de carpintería a las 5 de la mañana -1 de 3-

carolina_escobarPor:
Carolina Escobar Sarti
Escritora
Compartido para la
Res Nacional e Gestores Culturales

Un ejercicio de carpintería a las 5 de la mañana,  (o cómo me explico qué tienen que ver la palabra y el sueño por un mundo mejor). «Leer nos cambia la vida»: una frase contundente. En esta edición 2016, la Feria del Libro en Guatemala apuesta a las ideas que son capaces de transformar nuestra realidad. Dedicamos la Filgua a los Objetivos de Desarrollo Sostenible con la finalidad de generar conciencia sobre la necesidad de aportar más allá de las letras al cambio que nuestro planeta necesita. Nos urgen las ideas que a través de la cultura son capaces de modificar nuestra realidad y ofrecernos un mundo mejor.

Continuación: Son las 5:04 a. m. de un día jueves. Amanecen las letras entre la esperanza, la miseria de este país y los cantos de pájaros. Y entre ello, la pregunta que le hiciera a Raúl Figueroa hace algunas semanas: ¿por qué una feria del libro en Guatemala será dedicada a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas? Para responderme decidí seguir la ruta de Engels cuando dijo sobre Balzac: «Yo aprendí más sobre lo que es la sociedad burguesa, el capitalismo, etcétera, leyendo las novelas de Balzac que con el conjunto de los historiadores, economistas e investigadores de estadísticas profesionales de su época». He aquí la carpintería para intentar responderme:

Objetivo 1: Poner fin a la pobreza

«En las gradas del portal se les veía, vueltos a la pared, contar el dinero, morder las monedas de níquel para saber si eran falsas, hablar a solas, pasar revistas a las provisiones de boca y de guerra, que de guerra andaban en la calle armados de piedras y escapularios, y engullirse a escondidas cachos de pan en seco». (Cuando se habla de los mendigos del portal del Señor en El señor presidente, de Miguel Ángel Asturias).

Objetivo 2: Hambre cero

El 17 de julio de 1738, en el lugar más putrefacto de todo París, nace Jean-Baptiste Grenouille entre los desechos de pescado del puesto que atiende su madre. «En la época que nos ocupa reinaba en las ciudades un hedor apenas concebible para el hombre moderno. Las calles apestaban a estiércol, los patios interiores apestaban a orina, los huecos de las escaleras apestaban a madera podrida y excrementos de rata; las cocinas, a col podrida y grasa de carnero; los aposentos sin ventilación apestaban a polvo enmohecido; los dormitorios, a sábanas grasientas, a edredones húmedos y al penetrante olor dulzón de los orinales […] Apestaban los ríos, apestaban las plazas, apestaban las iglesias y el hedor se respiraba por igual bajo los puentes y en los palacios […] Y, como es natural, el hedor alcanzaba las máximas proporciones en París, porque París era la mayor ciudad de Francia. Y dentro de París había un lugar donde el hedor se convertía en infernal, entre la Rue aux Fers y la Rue de la Ferronerie, o sea, en el Cimetière des Innocents» (El perfume, Patrick Süskind).

Objetivo 3: Buena salud

«Los caballos galopaban sin ruido por la arena o por la hierba rasa. Era agradable abrazarse al torso fuerte del que llevaba las bridas y sentir su calor y su fuerza. Hasta el olor a sudor que exhala un cuerpo sano era bueno. La llegada de Nathanael al pueblo transformó la noche en una fiesta: hubo bromas, abrazos y bebidas; se hicieron crêpes, tirándolas al aire, para después comerlas. Las rollizas muchachas que nunca decían que no, pero a las que Nathanael no dio ocasión de decir sí, danzaron al son de la zanfoña, enlazadas por los mozos. Los viejos, sentados en un banco, golpeaban el suelo con los talones llevando el compás de la contradanza. Nathanael ocupó su puesto en el regocijo popular, como si la debilidad, la fiebre y la tos hubieran desaparecido milagrosamente. Despreocupándose del porvenir, dejando atrás diez años de su pasado, fue por unas horas de nuevo un marinero de dieciocho años. Pero al día siguiente, en el sobrado que ocupaban Markus y él, le dio un ataque de tos y escondió el pañuelo manchado de sangre» (Como el agua que fluye, Marguerite Yourcenar).

Objetivo 4: Educación de calidad

«Sin nada dentro, liso y desolado como la explanada por la que iba caminando, comprendí con terror todas y cada una de las razones por las que la había amado. Luego, casi en el acto, las olvidé de nuevo. Ya en mi apartamento, tomé un baño a toda prisa y me lavé los dientes. Acomodé una serie de papeles dentro de mi portafolio y, con él en la mano, salí corriendo para llegar a tiempo a mi primera clase. No tenía la menor idea de lo que se trataría en el salón ese día. Los alumnos me recibieron con la noticia de que Juan Rulfo había muerto. Era el 7 de enero de 1986, y yo, detenido tras el escritorio, inmóvil como una estatua, viendo hacia los ventanales, observé cómo la vida se iba corriendo despavorida por las calles, la vida entera; la vida que es siempre tan poca cosa, que nunca alcanza, Blanca» (El día que murió Juan Rulfo, Cristina Rivera Garza).

Objetivo 5: Igualdad de género

«Como no tenía pensamientos jugaba con la tierra, me gustaba harto tentarla, porque a los cinco años todavía vemos la tierra blanca. Nuestro Señor hizo toda la creación blanca a su imagen y semejanza, y se ha ido ennegreciendo con los años por el uso y la maldad. Por eso los niños chiquitos juegan con la tierra porque la ven muy bonita, blanca, y a medida que crecen el demonio se va apoderando de ellos, de sus pensamientos, y les va transformando las cosas, ensuciándolas, cambiándoles el color, encharcándoselas. Yo era muy hombrada y siempre me gustó jugar a la guerra, a las pedradas, a la rayuela, al trompo, a las canicas, a la lucha, a las patadas, a puras cosas de hombre, puro matar lagartijas a piedrazos, puro reventar iguanas contra las rocas» (Hasta no verte, Jesús mío, Elena Poniatowska).

«Historia de nunca acabar la de sus penas: hembra de aquel cualquiera y mártir del crío que nació […] en su agonía se juntaron la cabeza desproporcionada de su hijo —una cabezota redonda y con dos coronillas como la luna—, las caras huesudas de los enfermos del hospital y los gestos de miedo, de asco, de hipo, de ansia, de vómito del gallero borracho» (El señor presidente, Miguel Ángel Asturias).

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Acerca de Culturales de Maco

Notas culturales compartidas y creadas por Marco Monzón, y colaboraciones para compartir desde la cultura, el arte, la espiritualidad y la tradición católica. Comparte ademàs, notas culturales de medios de comunicaciòn.
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