Comentario sobre texto de Enrique Noriega

batresvillagranariel.jpgPor:
Ariel Batres Villagrán
Escritor e investigador
Miembro de la
Red Nacional de Gestores Culturales

El poeta Enrique Noriega nos ofrece un informe que es casi poesía en prosa, al valorar todo lo que vio y vivió en Aguacatán, la solidaridad de su gente y de cómo, para un evento de poesía que se supone poco valorada, “durante cuatro días la poesía fuera una fiesta del espíritu en el pueblo” gracias a la eficiente organización promovida por el “Club Literario Macondo”, cuyos esfuerzos fueron “correspondidos con el apoyo de negocios locales, la municipalidad y colegios privados”, lo cual no es común en nuestro medio, donde cada quien solo ve su interés personal y si se trata de cultura nada de nada: como comerciante, funcionario municipal o director de colegio me gasto cien dólares en el concurso de baile local pero eso de la poesía no me interesa pues ni en la radio anuncian que yo patrociné el evento.

El poeta Noriega nos indica al final, después de describir el patrimonio arqueológico y colonial que vio tirado frente a la iglesia, que “Aguacatán, lamentablemente, no cuenta con un museo que resguarde estas valiosas piezas prehispánicas  y habría que pensar que el Estado debe asumir su responsabilidad al respecto, toda vez que los aguacatecos lo han solicitado en diferentes oportunidades. Pero no sólo las piezas que menciono, también sus tejidos, instrumentos, tradiciones, leyendas, composición de grupos y su historia: antigüedad y presente”.

Me parece que su sugerencia es conveniente tomarla en serio. Quizá por falta de conocimiento la Muni de Aguacatán no hace nada por el rescate y conservación del patrimonio y ahí es donde debe intervenir el Ministerio de Cultura organizando y promoviendo quién se haga cargo o bien tomar el asunto más en serio y no obstante las limitaciones presupuestarias, asignar algo para la creación de un pequeño museo y del personal responsable de la clasificación y conservación de las piezas que se describen.

Cuando este servidor estuvo en el mismo lugar donde nace el río San Juan, observó que ahí se encuentra maquinaria y equipo en desuso, también tirada y a la intemperie, la cual data de principios del siglo XX y según me dijeron la municipalidad no sabe qué hacer con ella; si se creara el museo propuesto por Noriega, ahí debiera estar toda vez que forma parte de los tesoros culturales e históricos de Aguacatán. Cuando uno visita el museo de la Cervecería Centroamericana, el Museo del Ferrocarril o bien el Museo del Trapiche, puede darse cuenta que el patrimonio cultural no se integra solamente por piezas precolombinas y coloniales, sino también por instrumentos, maquinaria, equipo y materiales que otrora se utilizaban para la producción y el desarrollo económico de nuestro país y que como tales, son parte importante de la historia.

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