El delantal, símbolo de la mujer honrada y trabajadora -2 de 2-

delantal

Por
Roberto Villalobos Viato
Revista D Prensa Libre
Guatemala, C. A.

Con el ascenso social de este segmento de población, en época de reciente emancipación, también se transformó su indumentaria; así surgió la mengala, que consistía en falda y blusa de colores vivos.

En la segunda mitad de ese siglo, mestizas de Santa Cruz del Quiché empleaban blusas similares, añadiéndole un delantal. Ambas prendas estaban decoradas con vistosos encajes. Algo similar sucedió entre las chortíes de Chiquimula.

En 1935, el escritor Flavio Herrera describió así a las que vestían de esa forma: “Mengalas de Amatitlán. Mozas gárrulas y morenas… Listón en la trenza reluciente… Camisa de trapo vivo. La enagua con fru-fru de almidón cogida sobre la grupa por la cintura del delantal… Amatitlán es de las mengalas criollas”.

“Desde la mitad del XIX hasta mediados del XX, los trajes de mengala se usaron entre las mestizas, desde la capital hasta Chiquimula, en especial en la región de Petapa y Amatitlán”, escribe Chajón. “Se usaba delantal confeccionado con telas llamativas y decoradas con encajes y alforzas”.

Honradez: “El delantal sigue siendo el símbolo de la honradez, de quien trabaja dignamente para vivir”, comenta Chajón.

Hoy lo portan tanto mujeres de avanzada edad como jóvenes, ya sea delante de unos pantalones de lona, un pants, una falda o lo que sea. Aunque las modas van y vienen, el llevar delantal sigue siendo parte de la vestimenta. Es la prenda que  “refleja los valores de un grupo social que se niega a abandonar su uso”, concluye el historiador. 

En el mundo: Algunas fuentes  indican que el delantal tuvo su origen alrededor del año 1200, época en la que era utilizado por hombres dedicados a la cocina y la artesanía. Un siglo después, las mujeres lo adoptaron para las tareas domésticas. Mucho tiempo  más tarde, en el siglo XIX, se siguió usando con la intención de mantener la ropa limpia.

Durante la  Gran Depresión, que empezó en 1929 y se prolongó durante la siguiente década, el delantal cobró importancia en Estados Unidos, pues servía para cubrir las escasas ropas que tenía la gente producto de la pobreza y para concretar  duras labores cuando se conseguía trabajo. Fue entonces que también aparecieron los overoles.

Para los  cuarentas y cincuentas empezó a verse sobre todo en mujeres dedicadas a su hogar, un estereotipo que fue reforzado por las campañas publicitarias de la televisión.

Sin embargo,  en la década de 1970, surgió un nuevo fenómeno social, sobre todo en los países desarrollados: las mujeres se preocuparon más por su formación académica y se abrieron brecha en el mercado laboral. De esa cuenta, empezaron a dejar a un lado el delantal, que para entonces era una especie de símbolo de la “mujer sumisa o dedicada exclusivamente al hogar”, refiere Chajón.

Hasta ahora  se le ve como un accesorio utilitario que cubre la ropa, empleado por hombres y mujeres.

 

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