¿POR QUÉ LOS ODS NO INCORPORAN LA CULTURA? -4 de 5-

MartinelliPor:
Alfons Martinell
Experto en Gestión Cultural
Compartido para la
Red Nacional de Gestores Culturales

Existe una dificultad de aceptar la diversidad cultural más allá de una cierta corrección política ya que los Estados han de asumir sus propias dificultades en respetar la diversidad cultural dentro de sus límites. Como ya se observó en el debate en UNESCO en 2005 en la Convención sobre la Protección de la Diversidad Cultural.

El texto refleja la influencia de una cierta mentalidad tradicional, entre los expertos y técnicos de la cooperación al desarrollo, de no aceptar o entender la cultura como un factor imprescindible para el desarrollo en el siglo XXI. Por un lado el conflicto entre la cultura y los conceptos de necesidades básicas, pobreza, hambre, etc… que se vive como una confrontación entre prioridades. Y, por desgracia, la existencia de posiciones paternalistas y asistencialistas que consideran que las necesidades culturales no son necesarias para alcanzar los objetivos del desarrollo y consideran la cultura como algo prescindible o un lujo en situaciones de pobreza económica.[4]

Se observa una baja influencia de UNESCO, como agencia del sistema de Naciones Unidas, en la redacción de la Declaración y los ODS lo que evidencia un cierto fracaso en las experiencias de la reforma de NNUU para una mayor acción común de las agencias. La lectura del texto pueden interpretarse las agencias más fuertes en su influencia en los contenidos de los ODS. Este hecho repite lo pasado en los ODM del año 2000 y evidencia un serio problema del propio sistema de cooperación inter agencias de

A pesar de los estudios del sector cultural sobre su contribución al Producto Interior Bruto y otros datos relacionados con las cuentas satélite de la cultura donde se evidencia que la cultura contribuye al desarrollo no se contempla en este documento. Desde la visión más tradicional de desarrollo económico a la generación de empleo y distribución de renta, existen resistencias a integrar estos aportes a posiciones sobre el desarrollo con un objetivo específico. Todo esto sin valorar otros aspectos más relacionados con el desarrollo humano y los aportes intangibles de la cultura a la sociabilidad, la convivencia y la cohesión social.

Existen resistencias a reconocer la dimensión cultural en muchos de los conflictos contemporáneos a nivel mundial. Estas actitudes forman unas ciertas intransigencias en las formas de tratamiento de las tensiones que se fundamentan más en posiciones nacionalistas o populistas que en verdaderos procesos de contacto, diálogo y comprensión entre realidades culturales diferentes.

Hemos de aceptar que el concepto de sostenibilidad, procedente de las ciencias de la naturaleza, no tiene un buen nivel de conceptualización en el sector cultural que no está acostumbrado a trabajar con este concepto. En realidad la cultura se orienta más a una mirada hacia el pasado, la tradición, etc… que a una visión de un futuro deseable. La idea de sostenibilidad cultural no ha recabado muchos análisis y estudios que comporta un cierto desconcierto en el sector cultural para situarse en estos debates y planteamientos que muchas veces se viven como muy alejados de su realidad.

Desde hace años ciertas visiones muy clásicas sobre la cultura, las políticas culturales, la acción cultural, etc… se imponen cuando tratamos de situar la vida cultural como un eje fundamental en los procesos de desarrollo. La relación entre desarrollo – pobreza y cultura genera algunos perjuicios y resistencias, entendiendo que todo lo relacionado con la cultura es suntuoso y prescindible ante la existencia de otras necesidades más básicas. Al confundir la cultura, en todas sus dimensiones, con ciertas visiones de las bellas artes clásicas y muy lejanas a todas las reflexiones actuales sobre los derechos culturales y la libertad cultural. Puede parecer que las personas en situación de pobreza no tienen necesidades culturales ni han de acceder a la cultura y el ocio, es decir una visión un tanto paternalista, asistencialista y a veces de culpabilidad sobre la propia situación que están viviendo. Es esta visión que para el desarrollo no todo es “sangre, sudor y lágrimas” sino también explorar todas las potencialidades humanas frase que se atribuye a A. Sen.

[4] No es una casualidad que la estrategia de la cooperación suiza se titule  Swiss Agency for Development and Cooperation  Culture Is Not a Luxury: Culture in Development and Cooperation,2003.

 

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Acerca de Culturales de Maco

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