Reflexiones en torno a la cancelación de “La Última Cena. Alegorías Religiosas” -2 de 2-

salvador cuadroTomado de:
Revista Factum
por Allan Barrera y Breni Cuenca 
Compartido para la
Red Nacional de Gestores Culturales

Sin duda, el debate que se ha generado en el medio cultural es tremendamente positivo porque abre un campo de nuevas reflexiones, entre ellas: la necesidad insoslayable de que los perfiles de los cargos de director de artes y de todos los funcionarios de cultura incluyan conocimientos indispensables para el desempeño de sus funciones, por ejemplo: la apreciación de la evolución histórica e importancia social que tienen para el país las distintas artes y procesos creativos. Música, danza, teatro, cine, fotografía, artesanías creativas, cultura popular y cultura viva comunitaria son manifestación de la creatividad e imaginación de todo un pueblo.

Hay que añadir que los altos funcionarios de la máxima institución de cultura del Estado no solo deben responder a los perfiles y funciones del cargo que ocupan, sino también tener un compromiso y conocimiento de la legislación cultural antigua y de la nueva que hoy se discute. Igualmente esencial es que dichas personas posean conocimiento y compromiso con las metas del programa quinquenal del Gobierno que los nombró y con el gremio artístico que merece una apertura respetuosa y flexible para abordar y encontrar soluciones a sus problemas y a las propuestas emergentes de los artistas y creadores.

El comunicado de Secultura develó otro problema: la escasa capacidad de sus altos funcionarios para reconocer con sinceridad un error de política cultural y de procedimientos  y para ofrecer las disculpas que se merecían los artistas y ciudadanos agraviados. Un error cualquiera lo comete, pero el reconocimiento y la corrección del error elevan el sentido ético de las personas y de la función pública.

El conjunto de hechos ocurridos pone de manifiesto, también, que hay un débil conocimiento del mandato constitucional que prohíbe la censura e igualmente de los mandatos del proyecto de Ley de Cultura y Arte (en proceso de aprobación legislativa) cuyo espíritu y articulado ordena el respeto a la libertad creativa de los artistas y de sus obras. El acontecimiento ha quedado ya como un registro desafortunado de la gestión de Silvia Elena Regalado, recién nombrada Secretaria de Cultura. No obstante, gracias a la reacción, protesta y acción de los artistas y el sector cultural, la censura fue disuadida.  Creemos que con la continuidad de la activa observancia de la ciudadanía, el grave hecho no podrá asentarse como  precedente sin retorno de la  política cultural del Estado.

La censura

A nivel de las redes sociales, artistas y pensadores del campo de la cultura sostuvieron que los contenidos y la estética de las obras fue el real motivo de la cancelación de la exposición. El origen de tal censura se atribuyó alternativamente a distintos actores o a una mezcla de varios de ellos: la alta burocracia gubernamental, las autoridades de Secultura, el poder eclesial. En este último caso, se dijo que la censura reflejaba la posición de un sector conservador de la Iglesia católica, y que la situación podía equipararse a la censura eclesial que impuso la destrucción del mural de artista Fernando Llort en la Catedral de San Salvador. Esa destrucción de una obra artística de gran calado, aparentemente quedo archivada y sin castigo, a pesar de tratarse de un caso de violación de la Ley de Patrimonio Cultural y de los convenios internacionales de protección de la obra de los artistas.

Respecto a la censura institucional que se viene arrastrando desde administraciones  anteriores, esta es frecuentemente atribuida a funcionarios de cultura de alto nivel que  dejaron como parte de su  herencia una atmósfera y prácticas de maltrato al personal de la institución y de intimidación a la expresión de sus puntos de vista, bajo amenazas de destitución. Esta herencia se reproduce obstaculizando el desarrollo de una discusión franca y abierta que es la herramienta democrática y participativa para superar los problemas.

Como es sabido, en base a la importancia que tiene el arte y la cultura como derecho humano y como potencial de energía creativa de la población para transformar la vida, la Secretaria de Cultura del FMLN elaboró en 2012, con el concurso del medio cultural, el proyecto de Ley de cultura y artes, que hoy se discute en la Comisión de Cultura de la Asamblea Legislativa y se puede descargar en este enlace. El anteproyecto de Ley postuló los siguientes artículos en contra de la censura:

Artículo 11. La libertad de creación cultural es un principio rector del desarrollo cultural y un derecho de la persona vinculado al libre desenvolvimiento de su personalidad, a la libre expresión del pensamiento, la comunicación libre y plural,  la libertad de religión y culto,  la libertad de conciencia y a manifestarla, y la libertad de trabajo y empresa. Nadie podrá ser censurado por la forma y el contenido ideológico y artístico de las obras, actividades y proyectos culturales.

Artículo 25. Las personas tienen derecho a desarrollar su vocación creativa y artística y a crear y difundir sus obras y expresiones culturales y artística, sin condicionamientos, coacciones o censura, así mismo las instituciones educativas garantizarán a niños, niñas y adolescentes la oportunidad de desarrollar sus talentos, habilidades, destrezas y vocaciones artísticas, en un ambiente de plena libertad y con los estímulos necesarios para tal fin.

Censurar es no entender la naturaleza del arte como un terreno de experimentación y juego con la incertidumbre o como campo de disputa donde se van probando nuevas ideas. La censura del arte es inaceptable, no importa si los artistas son críticos, provocativos o irreverentes frente al mundo político, económico o religioso. Censurar el arte es censurar la potencia de la imaginación, del pensamiento y de la energía creativa que reside en toda la gente y no en las burocracias que bloquean los procesos de cambio en las instituciones. Necesitamos más libertades, más ejercicio de derechos, más argumentos, más responsabilidad y no más censuras.

Precisamente, porque el arte es una práctica crítica e intensiva que apunta, como dice Rossi Braidotti, “a la creación de nuevos estilos de pensamientos, de percepción y de sensación de las infinitas posibilidades de la vida”, uno de los objetivos principales del arte será siempre ir más allá de los límites y sentidos convencionales de la sociedad. Eso implica el cuestionamiento a los sistemas de valores cristalizados en el tiempo que rigen nuestras prácticas cotidianas.

Estimulados por el importante debate en la comunidad artística y  cultural, este escrito ha querido precisar algunas reflexiones que quieren contribuir al debate de la cultura y el arte en El Salvador como una dimensión fundamental de la vida social que debe ser comprendida y estimulada por el Estado.

http://revistafactum.com/reflexiones-torno-la-cancelacion-la-ultima-cena-alegorias-religiosas/

Acerca de Culturales de Maco

Notas culturales compartidas y creadas por Marco Monzón, y colaboraciones para compartir desde la cultura, el arte, la espiritualidad y la tradición católica. Comparte ademàs, notas culturales de medios de comunicaciòn.
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