Propuesta metodológica para hacer más eficiente el Ministerio de Cultura -1 de 5-

CARLOS INTERIANOPor:
Carlos Interiano
Catedrático Universitario USAC
Comunicador Social
Colaboración para la
Red Nacional de Gestores Culturales
Blog personal

*  INTRODUCCION: Las ideas que se exponen en esta propuesta están encaminadas a conformar una institución que se inserte en una política global de desarrollo cultural que nos identifique como nación, conviviendo con diversas formas de vida, etnia, costumbres y enfoques estéticos, científicos y tecnológicos.

La cultura es el perfil que define a un país, tanto en el plano material como espiritual. Por ello se hace necesario que exista un órgano estatal que se dedique a crear, preservar, alimentar y difundir el acervo cultural de la nación.

Sin embargo, este órgano institucional debe funcionar de acuerdo a las políticas de desarrollo trazadas a corto, mediano y largo plano por el Ejecutivo. No es un ente aislado que ajusta su agenda de trabajo a las actividades ocasionales que “vayan surgiendo” en la marcha de la vida cultural de Guatemala.

El Ministerio de Cultura debe ser la institución que permita recoger la herencia de nuestros antepasados en los campos estético, científico, tecnológico e infraestructura. Estos cuatro pilares son efectivamente, la base sobre la que descansa la cultura nacional. Y es también en estos campos donde debe enfilar sus líneas de trabajo el Ministerio de Cultura, a efecto que permita la creación, preservación y difusión de modelos culturales que nos definan como Nación.

Al respecto, es pertinente mencionar que no se conciben como cultura solo las prácticas estéticas de grupos privilegiados económica y socialmente; en consecuencia, deben tomarse en cuenta también las prácticas sociales (en los cuatro pilares expuestos antes) de los grupos que han sido relegados en la concepción tradicional de cultura.

Para nadie es un secreto que en Guatemala cohabitan diferentes grupos que, por la situación de sometimiento a la que se les ha reducido, han creado sus propias manifestaciones materiales y espirituales, situándose en la línea fronteriza de lo contracultural, es decir, de lo opuesto a la cultura oficial, socialmente dominante.

Entre estas manifestaciones contraculturales podemos citar: las artesanías, los grupos folclóricos, las manifestaciones artísticas “no clásicas”, el arte popular (danzas, teatro, literatura, pintura, etc.). Entre estas manifestaciones contraculturales sólo escapan de ser discriminadas totalmente las manifestaciones culturales mayas precolombinas (cerámica, monumentos, lenguaje, arte, etc.). Sin embargo, se les da a las mismas sólo una dimensión folclórica y publicitaria, sin entenderlas ni situarlas como el referente histórico que nos permite construir nuestra guatemalidad.

Excepto algunos trabajos de intelectuales que trabajan en el campo de la cultura (cualquiera sea su manifestación), son pocos los esfuerzos de investigación dedicados a desentrañar los elementos científicos, técnicos, estéticos y socioeconómicos de las manifestaciones culturales que anteceden a nuestra era.

Los pocos trabajos que existen se refieren únicamente a dar un referente historicista, mecanicista y lejano de su verdadera interpretación cultural, es decir, como un principio generador que nos permita comprender las leyes de pensamiento y acción que rigieron en las distintas épocas culturales que ha vivido Guatemala, desde la época de los mayas precolombinos hasta la actualidad, donde la mayoría étnica se mezcla con un rico mestizaje que necesita comprender los patrones pasados para crear sus propios patrones culturales.

Algunos países como México, por ejemplo, están iniciando estas líneas de investigación y Guatemala no debe quedarse a la zaga. No se trata de revivir maliciosa y propagandísticamente el pasado, sino de comprender las leyes de su funcionamiento para construir el presente y proyectar el porvenir, toda vez que la cultura es la “constancia” de lo pasado y lo presente pero es también, el referente inmediato para delinear el futuro.

El quehacer del Ministerio de Cultura, tanto como el de otros ministerios no menos importantes como Educación y Economía por ejemplo, debe ser proyectado a corto, mediano y largo plazo. Y sus proyecciones deben ser el resultado de un gran acuerdo nacional en el campo de su competencia, de manera que estas puedan sobrevivir a los deseos y objetivos particulares de los gobiernos de turno.

CULTURA Y CONTRACULTURA

Es necesario que las posturas antagónicas que separan a los modelos culturales afirmados por los grupos de élite político-económica e intelectuales afines, sean modificadas sustancialmente para dar paso al afianzamiento y difusión de los modelos hasta ahora contraculturales, es decir, aquellos grupos que no han tenido oportunidad de expresarse abiertamente en ninguno de los campos asignados por la cultura oficial hegemónica.

Se trata pues, de establecer una política general que permita la expresión democrática y participativa de todos los modelos culturales que persisten en Guatemala en la construcción de un perfil cultural mayor que nos defina como una “comunidad” y no como grupos culturales antagónicos.

En la búsqueda de este perfil cultural deben trazarse como ejes de trabajo la creación, preservación y difusión cultural en los campos estético, científico, tecnológico, deportivo e infraestructura.

Para lograr lo anterior se proponen las siguientes políticas y estrategias generales básicas:

Política No. 1

DESCENTRALIZACIÓN DE LAS ACTIVIDADES DEL MINISTERIO DE CULTURA

Es impostergable que las actividades del Ministerio de Cultura estén descentralizadas para lograr la participación de todos los sectores de la sociedad guatemalteca en la construcción de una identidad cultural global. La descentralización tiene como objetivo evitar que la metrópoli ejerza la hegemonía que aún sin quererlo, ha tenido en la vida cultural del país, viviendo y difundiendo la “cultura” de grupos privilegiados en desmedro de la expresión de actores no privilegiados, como es el caso de los departamentos, especialmente del sector rural.

Estrategia:

CREACIÓN DE LOS CONSEJOS DEPARTAMENTALES DE CULTURA -CDC-

Los Consejos Departamentales de Cultura -CDC– permitirá que los grupos culturales del interior de la república tengan una “instancia” inmediata que coordine todas las actividades provenientes de las políticas generales de cultura del gobierno, así como de los proyectos que genere la propia comunidad a través de sus grupos representativos.

Metodología de trabajo:

Los CDC estarán conformados por un representante de las comunidades en cada uno de los campos referidos en este proyecto. Serán designados por la propia comunidad a través de sus instituciones y desempeñarán el cargo por un año, pudiendo ser reelectos.

Los CDC contarán con un equipo administrativo mínimo, quienes serán nombrados por el Ministerio de Cultura, devengando el salario correspondiente. Este equipo mínimo lo constituirán personas de la propia comunidad, quienes hayan destacado por su larga trayectoria en beneficio de ésta. El resto de miembros de las CDC ocuparán sus cargos ad-honorem.

Los CDC funcionarán en las casas de la cultura que existen en los departamentos o en locales que para el efecto designe el Ministerio de Cultura.

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Acerca de Culturales de Maco

Notas culturales compartidas y creadas por Marco Monzón, y colaboraciones para compartir desde la cultura, el arte, la espiritualidad y la tradición católica. Comparte ademàs, notas culturales de medios de comunicaciòn.
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