Gestión Cultural Estatal

boliviaPor:
Marco Antonio Marín
Publicado en: Opinión
Compartido desde EnredArs
Para la Red Nacional de Gestores Culturales

Bolivia: Desde el lado de la espesura, siempre es difícil observar con claridad. La trama que distorsiona el enfoque persiste, aunque se acerque con precisión y correcto ángulo al detalle del objetivo. El desinterés estatal y su sesgo turístico-patrimonialista, el arbitrario ejercicio de fomento, su carencia de planificación y limitado desarrollo integral conllevan a los actores culturales a esbozar un marco generalizable de críticas y lamentos en los que la negativa percepción de la labor estatal se magnifica proporcionalmente a la ausencia o despilfarro se hacen más evidentes.

Carentes de indicadores, es posible espetar un juicio a priori: entre las actividades informales más marginales que existen en el país, están las situadas precisamente dentro del ámbito cultural. La eximia oralidad y sentido terrenal de Juan Rulfo simbolizado en “Pedro Páramo” son análogos al desamparo cultural desencadenado por el Estado moderno (padre) opuesto de la tradición (madre), que somete física-simbólica e ideológicamente al hijo (pueblo): “Exígele lo nuestro […] El olvido en que nos tuvo, mi hijo, cóbraselo caro”.

La orfandad del sector cultural ante un espectro de imposibilidades estatales que versan contradictoriamente sobre sus limitadas posibilidades aloja múltiples expresiones creativas cada vez más apasionantes y arriesgadas, pero carentes de visión propositiva, emanadas desde palestras muy dispersas. La falta, la parvedad o el insulto se convierten en eslóganes en los que difícilmente se pueden encontrar posibilidades de construcción conjunta. Aún están en boga la dependencia antes que la autonomía, la caridad antes que la autogestión, el lloriqueo antes que la propuesta, el sesgo delimitado antes que la visión panóptica.

La victimización cultural es una lectura recurrente ante la expectativa del Estado benefactor. Pasivamente se acecha su accionar, mientras la adormecida iniciativa ciudadana espera a que el mismo Estado desarrolle procesos de participación para que intervenga con facultades limitadas. El escenario se agrava cuando la función estatal es etiquetada al esquema gubernamental. Se desea que su gestión sea óptima cuando su precaria institucionalidad, su limitado presupuesto y su dependencia a las demás áreas de gestión estatal le impiden desplegar un curso efectivo o comparable a la de territorios vecinos.

La despreciada acción cultural pública es vilipendiada desmesuradamente debido a que se la desconoce. A veces es más fácil tirar la piedra que amontonarla conjuntamente para construir una defensa.

 

Acerca de Culturales de Maco

Notas culturales compartidas y creadas por Marco Monzón, y colaboraciones para compartir desde la cultura, el arte, la espiritualidad y la tradición católica. Comparte ademàs, notas culturales de medios de comunicaciòn.
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