El luto sagrado en Santo Domingo, de Guatemala -2 de 2-

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Por:
Fernando Urquizú

Doctor en Historia
Revista Viernes
Diario de Centroamérica
Guatemala, C. A.

Esta situación debe ser entendida claramente porque en los papeles principales Jesús y la Virgen, las representaciones humanas requieren de seres lo más aproximados a la perfección incluyendo la belleza física, situación que nos explica la esencia de la escultura hispánica local a la que se añade el teatralismo en la expresión, para fijar en mejor forma el conocimiento de los momentos cristianos que se quieren representar.

En el caso del conjunto escultórico del Santo Entierro de Jesús del antiguo templo de Santo Domingo, podemos deducir que tiene como objetivo principal, la utilidad didáctica para la enseñanza del acompañamiento a la Santísima Virgen en su Compasiva Soledad mientras aguarda la Resurrección.

La enseñanza implícita está dirigida a contemplar la muerte de su hijo y la aceptación de un destino inexorable con la esperanza de la resurrección eterna.

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Santa Catalina de Siena (1347-1380), canonizada en 1391; el Papa Pío V (de 1566 a 1572) canonizado en 1712.

El sentido didáctico humano del conjunto escultórico

La versión dominica de la Pasión de Cristo tiene su principal fuente de inspiración en el Nuevo Testamento, ampliado por dos místicas de la Iglesia: Santa Brígida de Suecia (1303-1373) y Santa Catalina de Siena (1347-1380), canonizadas en 1391 y 1481, respectivamente, cuyos relatos de sus contemplaciones inspiraron a los artistas del antiguo reino de Flandes, que incluyeron a Rogier Van der Weyden, quien en 1443 compuso una pintura denominada “El Descendimiento” para la iglesia de Lovaina, que fue adquirido por María de Hungría, hermana del rey Carlos V de España, quien la cedió a su sobrino Felipe II, y luego pasó a la colección real y actualmente en el Museo del Prado en Madrid. 

En el desarrollo de esta exposición es importante tener en cuenta que la obra fue replicada por el artista Michel Coxcie de donde se desprendió un grabado realizado por Cornelis Cort hacia 1553.

El proceso de estandarización de la formación de los idearios individuales y colectivos, planteó también el seguimiento de los ritos de los grupos de poder, que en este caso, incluían el seguimiento de una procesión del Santo Entierro de Cristo con carácter oficial, siendo la devoción a la Virgen de Dolores y su acompañamiento en su Compasiva Soledad parte de la enseñanza, lo cual también mostraba la organización de la sociedad monárquica española, por medio de un desfile en el que destacaba la devoción del acompañamiento real al entierro del Rey de Reyes.

El cortejo del Santo Entierro es encabezado por la principal doliente del difunto, “la Santísima Virgen María”, quien es acompañada en el sepelio en primer lugar por San Juan, quien dio testimonio de la realidad del hecho en su Evangelio, que es ampliado por San Marcos y San Mateo, quienes afirman que también estuvo presente María Magdalena y María la madre de los hijos de Zebedeo, que son Santiago y Juan. Los Evangelios Apócrifos asumen que ellos son los apóstoles con estos nombres, quienes eran a la vez primos de Jesús y María Salomé su madre, quien era hermana de la Virgen María y tía de Jesús.

En el cortejo destaca otro personaje referido en el Evangelio por San Juan, que es María Cleofás, quien según la tradición católica es cuñada de la Virgen y madre de San Judas Tadeo y San Simón, santos de una larga tradición en la memoria colectiva tradicional de Guatemala, al que se suman José de Arimatea y Nicodemo, que reclamaron el cuerpo de Cristo para darle sepultura según los rituales de aquella época.

luto 3El conjunto escultórico del antiguo templo de Santo Domingo es el único que ha sobrevivido como evidencia tangible y en la memoria colectiva por cientos de años. Con esta idea clara hay que recordar la relación del rito con las Doce Campanadas o Dobles de Viernes Santo, que marcaban el riguroso luto y comienzo de la meditación del “Relox de luces y sombras del acompañamiento a la Santísima Virgen en su Compasiva Soledad, producida por la pérdida de Cristo nuestro redentor”, como figura en el manual para manejo de este ceremonial. Debemos ligar esto con una campana Lacrimosa situada en la torre norte del templo de Santo Domingo.

* Doctor en Historia del Arte

Acerca de Culturales de Maco

Notas culturales compartidas y creadas por Marco Monzón, y colaboraciones para compartir desde la cultura, el arte, la espiritualidad y la tradición católica. Comparte ademàs, notas culturales de medios de comunicaciòn.
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