“Hay gente que está cambiando Guatemala y no la vemos”

payerasPor:
Byron Quiñonez
Siglo21
Guatemala, C. A.

Este polifacético escritor guatemalteco participará, del 30 de septiembre al 2 de octubre, en el Tercer Festival de Literatura en Copenhague, Dinamarca, junto con sus compatriotas Rafael Romero, David Majano y Carolina Martínez.

Más que poeta, narrador, artista conceptual o gestor cultural al frente de CREA (Departamento de apoyo a la creación de la Dirección General de las Artes del Ministerio de Cultura), a Javier Payeras se le puede considerar la voz de la generación del año 2000. Es una figura muy querida en el ambiente artístico latinoamericano; reflexivo, ingenioso y cordial, es dueño de un sentido del humor que rompe cualquier témpano de hielo a donde quiera que vaya. Tiene entre manos viajar a Dinamarca, al Tercer Festival de Literatura en Copenhague, que se realizará del 30 de septiembre al 2 de octubre. Lo hará en compañía de sus colegas y compatriotas Rafael Romero, que reside en España; David Majano, que vive en Italia, y Carolina Martínez.

Conversamos con Payeras sobre el festival y el efecto en la cultura del tumultuoso acontecer político y ciudadano en el país.

¿Cómo surgió el Festival de Literatura en Copenhage?

Efrín González es un guatemalteco que vive en Dinamarca. Hace dos años tuvimos una conferencia vía Skype acerca de los escenarios narrativos en Centroamérica, la gestión cultural y los enlaces entre distintos países centroamericanos y del Caribe. Luego vino a Guatemala y coincidimos en la Feria del Libro, y descubrió muchas cosas que lo entusiasmaron. Regresó a Copenhague y empezó a meterle maquinaria a este festival. El mérito es de él, así como de Casa de la Cultura Latinoamericana en Copenhague, la editorial Aurora Boreal y la Universidad de Copenhague.

¿Qué temas tocarás en tu exposición?

Llegaré en una época en que en Guatemala se están viviendo verdaderos tsunamis en el plano social, cultural y político. Tenemos un presidente y una vicepresidenta en la cárcel y están cayendo líneas de corrupción como zancudos en una raqueta eléctrica. Es un tema que no se puede obviar. Tampoco lo cultural, y cómo los escritores participan en la transformación del pensamiento de este país, ni los aportes de académicos como Francisco Méndez, Jessie Álvarez y Ronald Flores, o curadores como Rosina Casali, Sergio Valdez, Benvenuto Chavajay, o artistas como Alejandro Marré y Regina Galindo.

Mi ponencia se llama La región más invisible: escrituras y hablas en Centroamérica, porque al hablar de Latinoamérica la gente siempre se refiere a Chile, Argentina, Brasil o México, pero Centroamérica y El Caribe son invisibles. Cuba fue visible en su momento, pero ya no.
República Dominicana tiene una feria del libro enorme, pero no es conocida. El sur de México tiene una literatura formidable, pero es una literatura más centroamericana que mexicana.

Honduras, después del golpe a Zelaya, tiene una literatura joven excelente que ya no toca temas de provincia ni cosas ideológicas; es gente que está en diálogo con el mundo. Todo esto es para mí la región más invisible. Pero estamos trabajando para hacerla visible.

¿Qué expectativas tenés para este viaje?

Es la primera vez que voy a Europa, a un país fuera de mi zona de confort, que es Latinoamérica. Pero no quiero ser el informante nativo, ni el Viernes ni el Robinson Crusoe. Quiero entablar un diálogo horizontal con la parte más civilizada y ordenada de Europa, pero no quiero mostrar un país en taparrabos, sino una generación que realmente tiene la capacidad de dialogar con el mundo a través de cultura. Porque es evidente que nosotros sabemos más de Europa que Europa de nosotros. Mirá, por ejemplo, hace un rato estábamos hablando de King Diamond, y que me gustaría tocar a su puerta en Dinamarca y tomarme una foto con él (risas). Tenemos capacidad de hablar de Hans Christian Andersen, y probablemente ellos no tengan la capacidad de entender mucho de lo que está sucediendo en nuestros países.

Quiero ir allá y decir, por ejemplo, que acá existe una literatura policíaca. Nada habla mejor de un país que sus policías. Quiero hablar de la música contemporánea que se está haciendo en Guatemala, de un arte contemporáneo que no se basa en el copy-paste europeo, norteamericano ni asiático, sino en una reflexión de la cultura popular. Ahí tenés a Antonio Pichiyá, a gente muy talentosa, y una literatura que obviamente está creciendo.

Afortunadamente, hay más novelas. Se está haciendo muy poco ensayo todavía, pero ya está apareciendo gente que lo escribe desde un punto literario, no necesariamente académico, y es algo que urge. Todo eso es lo que llevo en mi hoja de ruta en Copenhague.

¿Cómo ves la literatura guatemalteca?

Gómez Carrillo y Monterroso son mis referentes personales, así como Rey Rosa o Luis de Lión, que para mí representan una cercanía más profunda que la que podría representar la generación anterior a la nuestra, la guerrilla y todo eso. ¿Qué hace a Monterroso un magnífico escritor? Abordar sin complejos, esmerarse en descubrir otras literaturas, no reprimirse de hablar sobre un escritor egipcio, chino, alemán, francés o un escritor indígena guatemalteco, porque todo está conectado. Pedro Chavajay, por ejemplo, tiene un libro de poemas que se llama Sin mañana; tuve el privilegio de hacerle el prólogo, y lo que escribe ahí se relaciona mucho con los punks ingleses de los 70, con los Sex Pistols.

Tenés a Manuel Tzoc, y en su obra leés a Irvine Welsh, a Reinaldo Arenas, al Pedro Almodóvar de los años 80; no es un chico que está escribiendo sobre las flautas, los pajaritos y los ríos. Yo sé que lo que estoy diciendo le va a caer mal a mucha gente. Luis de Lión, por ejemplo, es un escritor que me parece fascinante, sus cuentos y su magnífica novela El tiempo principia en Xibalbá. Él es alguien que desde San Juan del Obispo está dialogando con Juan Rulfo, o con Mishima, o con el cine japonés, con un poeta chino o con Passolini. No nos encerremos: si queremos llegar a Europa con el taparrabo por delante, nunca vamos a tener respeto hacia nosotros ni hacia nuestra cultura más profunda.

Hay gente que está cambiando Guatemala y no la vemos: gente que está organizando festivales en California, en México, en Dinamarca, en Argentina. Hay guatemaltecos por todos lados. Ya dejemos de lamentarnos y hablar de las cosas que nos duelen. Hay que ser vanguardia de pensamiento, no retaguardia. Tenemos todos los elementos para hacerlo.

Acerca de Culturales de Maco

Notas culturales compartidas y creadas por Marco Monzón, y colaboraciones para compartir desde la cultura, el arte, la espiritualidad y la tradición católica. Comparte ademàs, notas culturales de medios de comunicaciòn.
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Una respuesta a “Hay gente que está cambiando Guatemala y no la vemos”

  1. Elena Escudero dijo:

    Citar a Reinaldo Arenas como poeta es de risa… Se le huele el hedonismo desde lejos a este Payeras, presunto iconoclasta, que pronto será un icono-plasta, que es como en España se llama a esta clase de intelectuales de derecha que quieren parecer progresistas. Le aconsejo que lea a Lepoldo Panero y a Eduardo Haro Ibars

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