Q’anil, el nahual de Demetrio -2 de 2-

demetrio

Por
Claudia Palma
Foto Álvaro Interiano
Revista D
Prensa Libre
Guatemala, C. A.

¿Cuál era el idioma? El francés fue mi tercer idioma, primero el kaqchikel, luego el español. Con ese método en cinco meses estuve listo para ganar el examen de admisión en la Universidad Católica de Lovaina.

¿Cómo fue el inicio de su estadía, ese choque cultural?

Mi primera percepción fue que no había pobreza aguda. Las necesidades básicas estaban satisfechas. La segunda, que casi todos eran de raza blanca, y la tercera, la libertad y el grado mínimo de discriminación que experimenté.

La universidad fue difícil, pues la diferencia entre la secundaria de aquí y la de allá era enorme y si a eso se agrega la diferencia de preparación entre una escuela pública nocturna aquí con una escuela diurna de allá, pues es aún más grande. Eso provocó que perdiera el primer semestre. Pero me recuperé en la primera retrasada. Reprobar fue una humillación, así que le puse más ahínco, más pasión. Empecé a conocer las reglas del juego. Allá no solo me pedían memorizar, me pedían que opinara.

Algo a lo que en Guatemala, sobre todo en la época que usted estudió, no se practicaba.

Así es, no se concebía. Aquí, el buen alumno es aquel que repite bien lo que dice el libro o el maestro, en cambio allá el buen alumno es aquel que tiene criterio propio.

¿Cuánto tiempo vivió en Bélgica?

Siete años, allá los estudios son de tiempo completo. Obtuve la licenciatura y el doctorado en Ciencias de la Comunicación.

¿Alguna vez pasó por su mente ser periodista o siempre lo vio como una disciplina?

Siempre como disciplina, como ciencia social.

¿Le ofrecieron trabajar allá?

Es normal que un joven tenga novias, pero aunque las tuve en mi caso, no cuajó. Observé estudiantes que buscaron matrimonio para ganar el derecho a quedarse y trabajar. Terminé mis estudios, vine a Guatemala a finales de 1975, por lo que estuve aquí para el terremoto de 1976. Hice mi tesis doctoral sobre la penetración de las radios en las comunidades indígenas. Volví a Bélgica, en 1978 y la presenté en 1980. Allá los controles son estrictos unos días antes me llegó la nota de la Policía recordándome que mi beca iba a terminar. Así que volví.

¿Encontró un país ligeramente diferente?

Las condiciones eran las mismas en algunos casos habían empeorado. Encontré a mis paisanos más empobrecidos. Percibí mejor otras situaciones, como la corrupción.“

¿Diría que a su vuelta la discriminación estaba más enraizada?

Igual; el Estado no ha actuado en ese campo.

Su vida ha estado muy ligada a la educación y a la cultura en distintos gobiernos. ¿Cómo se dan esos primeros contactos? ¿Le llamó la atención la política?

Mi primer trabajo fue de profesor de francés en la Alianza Francesa. Mi primera relación con la docencia universitaria fue en la universidad Rafael Landívar y luego en la de San Carlos. Finalmente pasé a Unicef, como oficial de proyectos de educación, en la década de los 90. En el 2000, el ministro de Educación, Mario Torres, me invitó a formar parte de ese equipo. Nunca he sido afiliado a ningún partido político. Acepté el viceministerio y fue algo muy positivo. Tratar de mejorar las cosas desde el mundo de la docencia y la cooperación no es igual a estar adentro del aparato estatal; se pueden hacer mejores cambios desde el Gobierno.

¿De qué se siente satisfecho?

De la creación de 18 escuelas normales bilingües, para formar maestros en idiomas indígenas. Así como de la legislación indígena en materia educativa, aunque hay que reconocer que fue en actuación con la Academia de Lenguas Mayas y de congresistas indígenas, para lograr la Ley de Idiomas Nacionales, emitida en el 2003. Todavía logramos la emisión del acuerdo gubernativo acerca de la generalización de la educación bilingüe en el sistema educativo. Junto a los otros viceministros, incorporamos el concepto de Multiculturalidad en el Currículum Nacional Base. Además, de la creación del viceministerio de Educación Bilingüe. De eso me siento satisfecho.

Acerca de Culturales de Maco

Notas culturales compartidas y creadas por Marco Monzón, y colaboraciones para compartir desde la cultura, el arte, la espiritualidad y la tradición católica. Comparte ademàs, notas culturales de medios de comunicaciòn.
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