La Trascendencia social de la Cuaresma y Semana Santa en Guatemala

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Por:
Juan Fernando Girón Solares
Cultura
Diario La Hora
Guatemala, C. A.

 Alguna vez, apreciable lector, se ha preguntado ¿por qué razón la Cuaresma y Semana Santa de nuestro país es una tradición que cobra tanta solemnidad, es tan querida y está enraizada profundamente en la vida de los guatemaltecos?

La respuesta es muy compleja, pues en ella se mezclan una serie de sentimientos tan propios de cada quien que sería verdaderamente muy difícil de unificar en una sola respuesta: para unos, la religión, para otros el arte sacro, el nacionalismo, y para otros más, la historia y herencia familiar, y así el devoto o el simple participante le dará su propia perspectiva dentro de estas múltiples facetas de tales conmemoraciones anuales;  pero lo que sí podemos sin temor a equivocarnos, es definir un elemento común de cada respuesta que implica el enorme IMPACTO que esta tradición ocasiona en la sociedad guatemalteca, al afectar necesariamente y por ende a diversos conglomerados sociales. A saber: Los organizadores de las procesiones se reúnen en grupos de devotos con el interés común de trabajar por el culto y veneración a determinada imagen de pasión, grupos en los cuales confluyen personas de uno u otro género, sin importar su edad, instrucción, condición económica, etc. En tales grupos, asociaciones o hermandades, se rompen pues las barreras sociales que permiten la continuidad de la tradición.ss ss 2

La procesión que se realiza en determinado barrio, aldea, caserío o colonia, es sin duda alguna un motivo trascendental para que los habitantes de estos sectores se identifiquen con “su cortejo” y salgan a las calles y avenidas principalmente a demostrar su fe hacia su venerada o consagrada imagen, pero particularmente también a unirse en esta manifestación social de índole religioso, y a sentirse parte de un grupo con el que se identifica.

El paso del cortejo por la cuadra de determinada calle o avenida, es una ocasión única anual, que propicia el acercamiento entre las familias y vecinos de la cuadra, quizá distanciados durante el año, lo que permite una sana convivencia desde recaudar los fondos necesarios para la compra del aserrín, los tintes y añilinas, las flores, el pino y el corozo, hasta el proceso de elaboración de la alfombra propiamente dicho, el que culmina con mucha satisfacción y gratitud a Dios, cuando las andas llevadas en hombros por los devotos cargadores caminan sobre el trabajo delicado de horas y horas, elaborado por los esforzados vecinos.

El itinerario procesional o del rezo del Vía Crucis es a la par de motivo de realización de alfombras y adornos, la ocasión perfecta para que las familias o grupos se reúnan a fin de que todos, incluyendo los niños, colaboren en la realización de altares y/o estaciones, que lucen con cariño sus mejores galas para Jesús o la Virgen.

Pero si queremos resaltar la trascendencia social de la Cuaresma y Semana Santa en nuestro país, no podemos ni debemos dejar de mencionar cómo la conmemoración tradicional anual de la vida, pasión, muerte y resurrección del Salvador, es una fuente de trabajo honesto y por ende de activación económica para los diversos grupos sociales que se ven beneficiados por estas hermosas tradiciones, tales como los sastres, las costureras, los carpinteros con la venta de aserrín, los artesanos y artistas que realizan adornos para las andas y telones de velación, los dueños de imprentas con la impresión de las cartulinas de turno y los cromos, los vendedores fijos y ambulantes de comida, los agricultores y locatarios de los mercados que venden corozo, incienso y hasta los pescadores en las playas y litorales que incrementan sus ganancias con la demanda de pescado y mariscos que se consumen en la época y muchos otros más, que gracias a estas hermosas tradiciones pueden, insistimos, llevar honradamente el pan a la mesa de su familia. Por eso cuando alguien  le diga que las procesiones solamente sirven para generar gastos suntuosos por parte de las Hermandades, usted ya sabrá responder haciéndole ver lo equivocado en que se encuentra.

En fin, de cierto es que la Cuaresma y Semana Santa guatemaltecas, son una tradición que se ha mantenido y conservado, por el enorme impacto social que ella origina, pero también porque la sociedad guatemalteca la ama profundamente y se identifica con ella, por lo que es, por lo que representa y porque siendo nuestra, nos permite cada año en su conmemoración, UNIRNOS COMO HERMANOS…

Acerca de Culturales de Maco

Notas culturales compartidas y creadas por Marco Monzón, y colaboraciones para compartir desde la cultura, el arte, la espiritualidad y la tradición católica. Comparte ademàs, notas culturales de medios de comunicaciòn.
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