El bicentenario de la Catedral de Santiago de Guatemala

catedraPor:
Redacción
Diario de Centroamérica
Guatemala, C. A.
 
El presente artículo está dedicado como un homenaje del Diario de Centro América y la Escuela de Historia de la Universidad de San Carlos al bicentenario de uno de los edificios más importantes de la Nueva Guatemala de la Asunción, que fue construido con la finalidad de mover las ideas del cristianismo, sin distinción étnica ni socioeconómica, convirtiéndose en símbolo de la unidad nacional de los guatemaltecos.

Las anteriores Catedrales de Santiago de Guatemala

La construcción de la catedral de Guatemala está relacionada con la ocupación española en este territorio, que fundó su primer poblado el 25 de julio de 1525 en la capital de la antigua Corte de los Cachiqueles, conocida como Iximché, donde permaneció hasta el 22 de noviembre de 1527, cuando fue trasladada al Valle de Almolonga, también conocido como Bubulxá, donde permaneció de manera estable, convirtiéndose en una villa que dio lugar al nacimiento de una ciudad donde se fundó la primera catedral, el 18 de diciembre de 1534, cuando se convirtió una antigua parroquia ya existente en la primera Catedral de Santiago de Guatemala.

Esta antigua ciudad fue destruida por una inundación el 11 de septiembre de 1541, siendo trasladada en 1542 al Valle de Panchoy, actualmente la Antigua Guatemala, donde se edificó otra segunda catedral que fue demolida para hacer una nueva (la tercera), que fue estrenada en 1680, edificio del cual actualmente podemos contemplar una parte en funcionamiento como la Iglesia de San José Catedral y una parte en ruinas que conocemos como las ruinas de la antigua Catedral de Santiago. Esta edificación (parte en uso y otra en ruinas) fue abandonada después de los terremotos de Santa Marta, el 29 de julio de 1773.

La catedral en la Nueva Guatemala de la Asunción

El terremoto de 1773 dejó en ruinas la ciudad, determinándose, por parte de las autoridades civiles encabezadas por el presidente de la Real Audiencia, Martín de Mayorga, el traslado de la ciudad al denominado Valle de la Virgen y de la Ermita, porque ya existía en dicho lugar una iglesia dedicada a la Virgen de la Asunción y una ermita dedicada a la Virgen del Carmen.

La capital fue trasladada oficialmente el 2 de enero de 1776; sin embargo, un grueso número de habitantes, encabezado por el arzobispo, Pedro Cortés y Larraz, quien ya había renunciado a su cargo anteriormente, no acató la orden y continuó su vida cotidiana en la ciudad sin nombre, como había quedado la hoy conocida como Antigua Guatemala. El contacto directo del presidente de la Real Audiencia con el rey de España, por tener la Capitanía General de Guatemala un carácter pretorial, hizo que el monarca retomara la renuncia de Cortés y Larraz e influenciara para el nombramiento de un nuevo arzobispo, y fue Cayetano Francos y Monroy quien tomó posesión de ese cargo, el 7 de octubre de 1779, en la nueva capital.

El 22 de noviembre de dicho año se ordenó el traslado del Cabildo Metropolitano a la nueva capital, y el 5 de mayo de 1780, Francos y Monroy ordenó el traslado de la parroquia del Sagrario, funcionando provisionalmente la Catedral de la nueva ciudad en la recién terminada Iglesia de Santa Rosa. El 25 de julio de 1782, día del patrono de la Arquidiócesis Santiago, se pone la primera piedra de la Catedral, que se construyó bajo su patronazgo mientras que la ciudad, ya por real cédula, era conocida como Nueva Guatemala de la Asunción, dando continuidad a la vida religiosa que ya existía en el Valle.

Una edificación y sus joyas

La construcción del edificio que ahora apreciamos no fue nada barata ni fácil. Los planos originales fueron alterados una y otra vez, dándose un paso fundamental hasta en 1811, cuando fueron importados los vidrios para cerrar las ventanas del edificio y poder celebrarse en él oficios religiosos; sin embargo, no fue sino hasta los días 15 y 16 de marzo de 1815 cuando se decidió su inauguración, sin haber terminado del todo la fachada y las torres de campanarios, pero estando listo su interior era más que suficiente para albergar su valioso patrimonio traído de la Antigua Guatemala, teniendo como principales focos de referencia de sus devociones dos esculturas milagrosas que viven en la memoria colectiva del antiguo reino, de donde pasaron a la República, constituidas por la Virgen del Socorro y el Cristo de los Reyes, que son emblemáticas del ideario religioso de ascendencia hispánica en el medio.

En este contexto vale la pena mencionar la valiosa colección de cuadros de La Vida de la Virgen, del pintor novohispano Pedro de Ramírez, por citar otro ejemplo de sus tesoros, donde también ocupa un lugar singular la gran lámpara de plata situada en el arco triunfal, al fondo de la nave central de la iglesia, que nos recuerda con su luz la presencia de Cristo en el Sagrario, situado en el traceptum sur del edificio, donde funciona la parroquia bajo esta advocación cuyo Altar Mayor es de hojas de plata cinceladas de gran valor artístico y sentimental para el pueblo de Guatemala.

La construcción del edificio fue detenida después de su inauguración debido a la contradicción existente entre españoles peninsulares y criollos, cuyas discrepancias por el poder político fueron profundizándose con motivo del proceso de independencia de España, que llegó el 15 de septiembre de 1821, cantándose en el interior de la Catedral un solemne Te Deum, que saludaba a la nación emergente, acto que volvió a repetirse después de la independencia de México y la proclamación de la República de Guatemala, el 21 de marzo de 1847.

La estabilidad económica alcanzada durante el gobierno del primer presidente de la República de Guatemala, Rafael Carrera, permitió la consagración de la Catedral, el 23 de julio de  1860, cuando fue inaugurado el Altar Mayor, realizado en mármol importado de París, Francia, con un costo de 16 mil 252 pesos.

El 25 de julio se hizo la Fiesta de Santiago, citando en el libro obsequiado a los asistentes aquel día, que en la consagración sobresalían tres arañas magníficas de cristal, recientemente venidas de Francia, de las cuales la mayor tiene 100 luces, y 16 candelabros murales de bronce dorado con 12 luces cada uno, y estos estaban colocados en los arbotantes. Este juego de iluminación costó en Francia mil pesos, y fue una donación echa por el Ilmo.  Sr. Piñol, Ilmo. Sr. Aycinena. Sr. Ocaña Maestrescuela, y el Sr. D. Luis Battes.     Dicho documento también nos da cuenta de la readecuación de algunos retablos.

El esplendor de la Catedral de Santiago de Guatemala cobró mayor esplendor con el estreno de sus torres, en 1867. Sin embargo, ha sido atacada nuevamente por los terremotos de 1917-18, luego restaurada bajo nuevos parámetros arquitectónicos, y después sufrió los embates telúricos del 4 de febrero de 1976, siendo nuevamente restaurada  para la gloria de nuestra ciudad, y ahora conmemora su bicentenario, el cual saludamos con júbilo y entusiasmo, promoviendo en estas líneas su historia para comprender su importancia como símbolo de la unidad nacional, por encima de las diferencias étnicas, económicas y religiosas que separan a los guatemaltecos.

Acerca de Culturales de Maco

Notas culturales compartidas y creadas por Marco Monzón, y colaboraciones para compartir desde la cultura, el arte, la espiritualidad y la tradición católica. Comparte ademàs, notas culturales de medios de comunicaciòn.
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