Fernando Mendoza Rosales presenta exposición

fernando mendozaEscrito por:
María Mercedes Arce 
Diario de Centroamérica
Guatemala, C. A.
 
El pintor guatemalteco Fernando Mendoza Rosales presenta su exposición La sonrisa abre muchas puertas, que estará abierta al público a partir de hoy (6 de noviembre) en el Museo Nacional de Historia, en la 9a. y 10a. avenidas, zona 1. La muestra, que forma parte del XVII Festival del Centro Histórico, está conformada por pinturas y esculturas que el artista ha realizado a partir del reciclaje de materiales y con una propuesta estética que, desde el título de la exposición, las técnicas empleadas y la temática de la obra, parece conducir al espectador al abanico de posibilidades semiológicas que ofrece cada puerta al abrirse.

Mendoza, desde su taller de 3 por 3 metros cuadrados de muros repletos de recuerdos de familia envejecidos por el tiempo, ha elaborado sus cuadros sobre cajas de cartón que “aparecieron en la última mudanza”, dice. Ocurre que sus abuelos, hace 44 años, tenían una agencia de viajes y al llevar turistas a Petén, les proporcionaban el almuerzo en una caja. “Todos participábamos de la preparación de los almuerzos. La agencia cerró y las cajas desaparecieron de la vista y de la memoria. Con la mudanza, resurgieron estas piezas troqueladas y, como soy practicante del reciclaje, dispuse preparar las piezas en este soporte”, dice el artista.

En cuanto a la técnica, “boligrafeada”, como él le llama, es básicamente la utilización de bolígrafos con tintas de diferentes colores. “Un día, probando y probando, me di cuenta que al superponer colores de tintas con líneas en diferentes direcciones, resultaba una textura interesante. Hay unos que parecen acuarelas, otros, lucen más como grabados. Así comencé a preparar las piezas que serán colocadas en forma de tendedero en la muestra”.

En relación con sus procesos creativos, dice que siempre está al acecho de materiales con los que pueda trabajar. Tarimas para montacargas, cartones, placas de aluminio, todo cuanto pueda ser pintado. “Lo más difícil es la idea, desarrollarla ya es cuestión de trabajo”, dice el artista.

Divina proporción

Mendoza se remonta a los antiguos griegos para el desarrollo plástico de la temática que se ha planteado. Se basa en número áureo, también conocido como número de oro o divina proporción. El número áureo es una constante que se percibe a diario, aunque las personas apenas se percaten. Aparece en las proporciones de edificios, cuadros, esculturas, e incluso en el cuerpo humano. Un objeto que respeta la proporción marcada por el número áureo transmite, a quien lo observa, una sensación de belleza y armonía.

 “Por eso, por feos que sean mis cuadros nunca llegan a desagradar completamente”, dice antes de soltar la carcajada. Recuerda que los griegos creían en la existencia de unas proporciones armoniosas para el cuerpo, que buscaban aplicar en sus esculturas. Durante el Renacimiento, dichas proporciones quedaron plasmadas en Homo Vitrubio, famoso dibujo de Leonardo Da Vinci que ilustra el libro La Divina Proporción de Luca Pacioli, editado en 1509.

Trayectoria
Al deshojar la hoja de vida del pintor, que suma 47 años de trayectoria desde que participó por primeva vez en una muestra colectiva de la Escuela de Pintura Tercero Duarte. De su formación, cuenta con estudios de arquitectura y diseño gráfico en la Universidad Rafael Landívar, técnicas de pintura en Miami-Dade Community Collage, Introducción al grabado con Juan Huas, y  Xilografía y punta seca, Taller Experimental de Grabado, Centro Cultural Metropolitano.

Además, fue el encargado del diseño y elaboración del mural En tren ando, la pasión por explorar, en Museo del Ferrocarril en cuya inauguración en 2008 montó una exposición retrospectiva.
Ha compartido muros con artistas como María Girón, Patricia Muñoz, Flory Terán, Cecilia Cobar Falla; en performances interdiciplinarios, con los escritores Ligia García y García, Gustavo Adolfo Abril Peláez; los músicos Pamela Flores, Alejandro Arriaza y Paulo Alvarado; y con el fotógrafo Ricardo Gándara.

Purificación
Sus proyectos a futuro parten del pasado: “Tenía una serie de piezas y me faltaban muros más allá de los muros de mi casa para colgarlos. Entonces hice el ‘Sahumerio de las tres gracias’: las quemé en una ceremonia privada.  Fue como un acto de rebeldía. Eran cuadros elaborados en cartón piedra y tela y con cuyas cenizas pretendo hacer una escultura de acrílico en donde se trasluzcan sus restos carbonizados”, concluye.

Acerca de Culturales de Maco

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