Templo de Capuchinas, barroco de 225 años

Templo de Capuchinas

Templo de Capuchinas

Por:
ROBERTO MAYORGA*
Prensa Libre
Guatemala, C. A.
 
Al ocurrir la catástrofe telúrica del 29 de julio de 1773, que destruyó muchos edificios y dañó otros en la ciudad de Santiago de Guatemala, capital del Reino, una de las preocupaciones principales del arzobispo, doctor Pedro Cortés y Larraz, fue proporcionar cobijo a las monjas de clausura, quienes dependían directamente de él.

A tal efecto les hizo construir unos ranchos pajizos en los que pudieron guarecerse mientras se disponía lo que sería de la ciudad. Sin embargo, una vez autorizado el traslado de la capital al Valle de la Ermita, la figura del Arzobispo, quien se oponía al cambio de sitio, resultaba incómoda.

El rey Carlos III recurrió, para hacerlo de lado, al expediente de aceptarle la renuncia que había presentado muchos años antes y lo nombró obispo de Tortosa.

Fue a su sucesor, el doctor Cayetano Francos y Monroy, a quien le correspondió efectuar el traslado de las instituciones religiosas a la nueva capital.  Entre las monjas alojadas en los ranchos de su predecesor se encontraban las capuchinas.  El síndico del convento era Don Juan Fermín de Aycinena, y pronto se comenzó a levantar el edificio que sería el nuevo cenobio capuchino en la Nueva Guatemala.

 Se trataba de una manzana de terreno,  comprendida entre la 10a. y la 11 avenidas y entre la 10a. y  11 calles de la zona 1.  Era bastante más considerable en su extensión que el monasterio arruinado de la Antigua, pero se construyó de una sola planta.

La iglesia, de una sola nave, fue construida a la medida para que pudieran ser trasladados los retablos del templo de  Antigua Guatemala.  

Se trata de seis hermosos retablos barrocos del siglo XVIII.  La fachada es uno de los últimos ejemplos del barroco guatemalteco  y uno de los pocos edificios que fueron levantados en ese estilo en la nueva capital, pues ya era el Neoclásico el que se imponía.  

El techo es de influencia mudéjar, muy de moda en la época colonial.

El techo es de influencia mudéjar, muy de moda en la época colonial.

Las pilastras almohadilladas son únicas en su género en la Nueva Guatemala de la Asunción.  

Las esculturas en piedra representan, las del primer cuerpo, a San Francisco y Santa Clara —los capuchinos y las capuchinas son la rama descalza de la Orden Franciscana—, y las del segundo, a la Virgen Inmaculada y a San José.

El altar mayor está dedicado a la Virgen del Pilar, pues, si bien la iglesia está dedicada a San Miguel Arcángel, el monasterio, hoy desaparecido, se llamaba “de Nuestra Señora del Pilar del Zaragoza”.

Consagración

El 7 de agosto de 1789, hace 225 años, pocos días después de la toma de la Bastilla en París, el Arzobispo Francos y Monroy, el gran Prelado de la Ilustración guatemalteca, consagraba solemnemente el templo, uno de los primeros en acabarse en la nueva ciudad.  

Se había dispuesto que lo hiciera en el día de su Santo Patrono y de su cumpleaños, como un devoto homenaje de las monjas enclaustradas.  Hasta el día de hoy campea el escudo de armas del Arzobispo en la iglesia.

Lo que es más:  al fallecer, tres años más tarde, se dispuso que su cuerpo fuera sepultado en Capuchinas, al lado del altar mayor.

Se suponía, según el cronista Juarros, que sería una sepultura provisional, mientras se terminaba la construcción de la Catedral, pero nunca se hizo el traslado.

La iglesia, después de haber estado siempre a cargo del clero secular, fue confiada por el cardenal Mario Casariego a los padres mercedarios, después del terremoto de 1976.  Fue gracias a la actividad de la Orden de la Merced, especialmente del P. Antonio López Martín (Q.E.P.D.), que la iglesia pudo ser restaurada en su esplendor primitivo.-*Abogado e historiador

 Detalle de  retablo con la imagen de Santa Ana y la Virgen Niña.

Detalle de  retablo con la imagen de Santa Ana y la Virgen Niña.

Joyas de fe
Los retablos de este templo impresionan por sus acabados. Fueron restaurados por José Rubén Márquez.
El templo fue dañado severamente por el terremoto de 1976. La orden mercedaria se hizo cargo de la reconstrucción, que  concluyó   el 19 de marzo de 1981.
El altar  mayor es presidido por una imagen de la Virgen del Pilar de Zaragoza, patrona de este convento en Santiago de Guatemala.

Datos
1789 Año
Año de la bendición del templo en la Nueva Guatemala.
1976 Terremoto. Afrontó fuertes daños  y fue reconstruido  y reabierto en 1981.

Acerca de Culturales de Maco

Notas culturales compartidas y creadas por Marco Monzón, y colaboraciones para compartir desde la cultura, el arte, la espiritualidad y la tradición católica. Comparte ademàs, notas culturales de medios de comunicaciòn.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s