“En Guatemala existe poco respeto para lo que no se conoce ni se comprende”

yamilak

Por
Roxana Orantes Córdova
Siglo 21
Guatemala, C. A.
 
Yamanik es una joven poco común que eligió el difícil camino de ser Aj Kij o contadora de días, en un país donde subsisten muchos prejuicios. Desde su posición como guía espiritual, llama a todos los jóvenes a respetar las creencias y espiritualidad de todos los pueblos que coexisten en Guatemala.

De niña, recorrió diferentes pueblos de Guatemala en una casa rodante donde pasó sus primeros años. Con 40 días de nacida acompañó a su madre a la universidad en la cual impartía clases.
“Me llevaba cargada en su espalda, en el rebozo” cuenta esta joven que como tantos guatemaltecos es hija de un indígena con una mestiza, aunque a diferencia de la mayoría, Yamanik adoptó la identidad y cultura maya que heredó de su familia paterna.
Debe su nombre a un personaje de leyenda que los guatemaltecos conocemos como María Tecún y alude a la cumbre que comparten Sololá y Totonicapán. “María Tecún se llamaba Yamanik y fue la hermana de Tecún Umán. Al ver que los españoles los habían derrotado, antes de entregarse y ser bautizada prefirió morir lanzándose por un precipicio que se encuentra en la cima de esta cumbre. También hay un personaje con ese nombre en el Rabinal Achí”, cuenta.
Sobre su decisión de asumirse como maya expresa: “Conozco muchísimas jóvenes con apellidos y padres indígenas que se identifican como mestizas o ladinas, se visten con pantalón de lona y hasta se tiñen el pelo de rubio o rojo. Esto parece ser lo normal y no sorprende a nadie”, enfatiza esta Aj Kij de 22 años, quien nos explica: “En la espiritualidad maya hay días propicios para diferentes actividades. Nacemos en días que son más favorables para desempeñarnos en determinados oficios o profesiones. Para ser Aj Kij o contador de días, hay un montón de fechas propicias”.
Al terminar su adolescencia, Yamanik encontró en Momostenango a un guía espiritual que la acompañó en su proceso. Finalmente “recibí mi camino”, explica. “Esto me abrió una percepción diferente del mundo pero también es una gran responsabilidad. Un Aj Kij no puede negarle su ayuda a nadie que se la solicite y asumir este compromiso es para toda la vida”.
Según cuenta: “Debido a nuestro contexto histórico, la espiritualidad maya se segregó. Ser Aj Kij era sinónimo de cosas malas. Muchos guías se resignaron y ocultaban su espiritualidad en prácticas instaladas por la Iglesia Católica, como las cofradías”.

Para ella, la espiritualidad maya es una práctica que se realiza y se refleja en todos los momentos de la vida. “Ser consciente de uno mismo y de cada momento. Hay muchas formas de ser guía espiritual. Existen Aj Kij de tiempo completo, dedicados a servir a la comunidad. Otros tienen diferentes profesiones y están las comadronas, figuras muy importantes. Muchas de ellas, además de sanadoras, también son contadoras de días”, comenta.

En su caso, combina la práctica espiritual con sus estudios de licenciatura en Arte. Además de su vocación, es fotógrafa y artista de la plástica que ha expuesto sus pinturas. También ha recibido clases de canto y marimba en el Conservatorio Nacional de Música. “No puedo separar la espiritualidad de la expresión artística, así como no puedo separar mi espiritualidad del amor y el respeto por la naturaleza”, asegura.

El Aj Kij, además de ser un consejero, es una persona facultada para realizar ceremonias con la intención de favorecer algún proyecto o situación de la persona que lo solicite. También existen fechas como el Wakxakib Batz, o año nuevo maya, que se conmemora cada 260 días; el día del cumpleaños y muchas otras en las que se realizan ceremonias conducidas por el guía espiritual”, explica la joven. Aunque se espera que los guías sean personas sensatas y comprometidas con su comunidad, “ningún ser humano es pulcramente perfecto y ninguna creencia ni forma de pensamiento son la expresión de lo único bueno”, asegura Yamanik, quien está convencida de que todos tenemos defectos y cometemos errores.

Fomentar la tolerancia y la aceptación de los valores y las creencias ajenas es una de las principales motivaciones para ella, quien considera que en esta época es necesario “conocer, respetar y convivir con la diversidad religiosa. En Guatemala existe poco respeto para lo que no se conoce ni se comprende y pienso que esto está determinado por la falta de conocimiento y los prejuicios. Hago un llamado a los jóvenes de todas las religiones para que aprendan a acercarse a otras formas de espiritualidad. Esto no quiere decir que las practiquen ni se conviertan. Es una invitación a que reflexionemos para respetar la individualidad y las diferentes expresiones. Convivir con respeto en un país donde coexisten muchas culturas diferentes”, afirma.

Acerca de Culturales de Maco

Notas culturales compartidas y creadas por Marco Monzón, y colaboraciones para compartir desde la cultura, el arte, la espiritualidad y la tradición católica. Comparte ademàs, notas culturales de medios de comunicaciòn.
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