La investigación académica

raquel zelayaPor:
Raquel Zelaya
elPeriódico
Guatemala, C. A.

Este sector no es robusto en Guatemala. La investigación aplicada en ciencias sociales contribuye a producir conocimientos útiles para el debate público y la búsqueda de soluciones a problemas nacionales y regionales. No obstante, en un estudio latinoamericano de diez países, Violeta Hernández y Ana Lucía Blas, dos investigadoras de ASIES, apuntan los retos del sector de investigación de Guatemala y una propuesta susceptible de implementarse: vincular las universidades y los centros de investigación.

Desde la Firma de la Paz, se ha dado mayor capacidad de propuestas por parte de la academia. No obstante, el sector de investigación no es robusto. Por ejemplo, solo cuatro de cada cien personas ha obtenido algún título de educación superior. Este limitado acceso a la educación conlleva a que solo una pequeña parte de la población pueda vincularse a la investigación académica. Como consecuencia, Guatemala tiene el número de investigadores más bajo de Iberoamérica: menos de uno por cada mil integrantes de la población económicamente activa (PEA).

El problema no es la falta de programas universitarios, sino que las universidades no siempre promueven la vocación investigativa de los estudiantes. De hecho, en 2013, las 14 universidades autorizadas en el país ofrecieron más de 900 programas, incluyendo diplomados, profesorados, licenciaturas, maestrías y doctorados. Sin embargo, ello conlleva más un papel de “profesionalizantes” y menos de responsabilidad de desarrollar la vocación investigativa. Hay un alto número de universidades sin institutos de investigación, a la vez que contamos con 109 Doctores en diversas disciplinas, muchos destacados a nivel internacional, pero que no residen en Guatemala, porque no les ofrece las condiciones para ello.

Superar esta realidad implica diversas acciones que involucran a diferentes actores. En primer lugar, el Gobierno debe ampliar el acceso de la población a la educación en general, y a la superior en particular. Por otro lado, las instituciones que integran el sector de investigación pueden aliarse para motivar la integración de más personas en tareas investigativas. Por ejemplo, procurando más investigadores en las cátedras y motivar pasantías de los estudiantes en los centros de investigación, y de sus propios investigadores en universidades extranjeras de calidad.

Las alianzas han resultado útiles para generar propuestas que apoyen la agenda nacional ante la ausencia de centros de investigación partidarios y gubernamentales. Los roles de las universidades y los centros de investigación se pueden complementar para la consecución de un objetivo común: dar ideas transformadoras, pero responsables y fundamentadas en la investigación.

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