“Piqui” Intelectual completo.

anabella giraccaPor:
Anabella Giracca
elPeriódico
Guatemala, C. A.

Pensaba en escribir sobre los comentarios que recibió mi última columna. Me pareció interesante cómo decenas de personas manifestaron su profundo rechazo a las diferencias. El escrito en tz’utujil, despertó fuego, que resumo en una palabra: temor. Pero, cuando un querido amigo cierra su vida, las prioridades cambian. 

La palabra “vida” tiene una riqueza literaria excepcional. Cuántas comparaciones, metáforas y prosas se han gestado para poner en pie de guerra a la poesía, y rimar ese trayecto personal encerrado en minutos. Segundos. Como reloj de arena. Que si es como un libro; que si es como un árbol; que si es como un pájaro. La vida es el reino de lo no lineal, de la autonomía del tiempo, de la multiplicidad de las estructuras. Es la duración que se inscribe en la materia. Aprehensión. Existencia inseparable de la muerte. Crecimiento y desarrollo. Energía. Es espacio y tiempo. 

Eso fue Roberto Díaz Castillo, Piqui, modelo de vida y de muerte. De trascendencia. De nobles intenciones y capacidades titánicas para convocar a pensadores críticos y diversos. Desde la dirección del Colegio Santo Tomás, en La Antigua (que Piqui no dejó sábado alguno desatendida), impulsó ritmos, tendencias, talentos, corrientes, movimientos, letras. Con entrega excepcional, y sonrisa inmediata. Su amplio mundo se convirtió, a lo largo de años de trabajo, en un referente, teñido de entusiasmo, acuciosidad y determinación. Planteó, a partir del arte y variadas expresiones humanas, nuevas alternativas. Sin discriminación. Editor, ensayista, poeta, comentarista, conferencista, político, amigo. Amigo de la Revolución. Comprometido en la construcción de un país más igualitario. Humano. Fundó y dirigió revistas de gran importancia para nuestra identidad, entre ellas Lanzas y Letras, Alero… Tras el terrible asesinato de su hijo, José León, por un sanguinario gobierno militar, la partida. Cuando el exilio se hizo necesario, dirigió durante 13 años la Editorial Nueva Nicaragua. A su retorno, presente, audaz. 

Piqui es ejemplo de unidad, patrón de afecto y de cercanía. Testimonio de fidelidad a un proyecto político. Progresista. De inolvidable figura alineada, combinación más sólida que la de un arcoíris. Rompió paradigmas, generaciones y silencios. “Hijo de la primavera revolucionaria”. Con su “mentolito” en una mano y dedos de tenaza en la otra, para atraparte la nariz. Trascendió simplemente porque dejó legado. Piqui: libro, árbol, pájaro.

Acerca de Culturales de Maco

Notas culturales compartidas y creadas por Marco Monzón, y colaboraciones para compartir desde la cultura, el arte, la espiritualidad y la tradición católica. Comparte ademàs, notas culturales de medios de comunicaciòn.
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