Frida Kahlo (1 de 2)

FRIDA KAHLOPor:
Héctor Camargo
Diario La Hora
Guatemala, C. A.

En la historia del arte, por razones un tanto imprecisas, son pocos los nombres femeninos. Sin embargo, Frida Kahlo, pintora mexicana del siglo XX, constituye una sorprendente excepción a dicha tradición masculina en el arte pictórico occidental. Ciertamente, Frida Kahlo representa, en la historia del  arte latinoamericano, un referente plástico ineludible. Su obra es una especie de fusión de paradigmas en la que se entrecruzan las esferas de lo político, de lo psicológico, de lo folclórico y del feminismo y las que, artísticamente amalgamadas, consolidan una obra de arte completamente comprometida con sus valores personales, ideológicos y de género.

Primeros pasos

Frida Kahlo, quien nació, vivió y murió en el famoso barrio de Coyoacán en la ciudad de México, perteneció a una familia de orígenes mixtos. Su madre era mexicana, con ancestros indígenas, mientras que su padre era alemán. Su educación fue, sin embargo, más nacional e identificada con los valores culturales de la sociedad mexicana de su tiempo.

Desde muy joven la pintora será -como Modigliani- marcada por el estigma de la enfermedad. Un accidente trágico de juventud dejará sus huellas para siempre. Frida sufrirá enormes complicaciones físicas que, con el paso del tiempo, consumirán paulatinamente su salud. Por lo que el dolor será un elemento constante en la vida de la artista quien, a lo largo de los años, pasará muchos días postrada en su casa o en un hospital. La fragilidad física de Frida y sus problemas de salud –Poliomielitis- la llevaron a enfrentar infinidad de operaciones quirúrgicas que la afectarán tanto física como psicológicamente. Así, el dolor físico se reflejará paralelamente en el alma de la artista.

París
Frida Kahlo, como muchos otros artistas hispanoamericanos, también se fue a la Ciudad Luz, a París. Pero a diferencia de muchos otros, Kahlo no fue a París en busca de la fama. Ella fue a París a exponer su obra tras una invitación del escritor André Bretón quien, contrariamente a la opinión de la artista misma, pensaba que ella era una pintora de tipo Surrealista. Las críticas en torno a su obra fueron, por lo general, positivas pero sin más. La fama internacional no llegó sino hasta bien después de su muerte en 1954.

Obra
La obra de Frida Kahlo es, ante todo, una bitácora del sufrimiento existencial de la pintora. Somos del parecer que su obra, que no es de tipo Surrealista, podría ser dividida en 3 grupos: el psicológico, el político, y el folclórico. Sin embargo, pareciera que en el conjunto de las obras dichas esferas se mezclan.

No obstante, el observador presiente que lo puramente psicológico constituye un paradigma que constantemente sobresale en toda la obra de  Kahlo. Sobre todo, debido a que la mayor parte de sus obras reflejan situaciones, figuras y momentos trágicos, sangrientos y dolorosos en la vida de la artista. La sangre, el sufrimiento y el dolor son los parámetros formales de Frida Kahlo.
De tal manera, bien podríamos pensar que la obra pictórica de F. Kahlo es, ante todo, extremadamente violenta. Debido a que la mayoría de sus lienzos muestran a una Frida sufriendo a causa de un aborto, debido a una operación o por razones de un accidente automovilístico. La obra de la artista con su obsesión por la violencia física y psicológica, roza los umbrales de la necrofilia.
Entonces, no es erróneo pensar que la presencia del dolor es también la manifestación de la rabia de una mujer con ganas de vivir la vida a plenitud pero, lamentablemente, completamente imposibilitada por los estragos de las enfermedades y limitantes físicas. O sea, el dolor, como tema central en su obra  tendrá dos caras: una que refleja puramente el dolor físico y la otra es la manifestación del dolor puramente del alma. Lo físico y lo psíquico van de la mano.

Por otro lado, culto lector/a, hay una característica en la obra de Kahlo y la que, sin lugar a dudas, invita a una reflexión puramente psicoanalítica. Me refiero a la constante representación de sí misma. Frida está obsesionada por su rostro y su cuerpo. Por ello, la mayor parte de sus cuadros son una representación de sí misma. La artista misma se transmuta en su propio y casi único objeto estético representado en la mayoría de lienzos que conforman el conjunto de su obra pictórica. Es una apoteosis narcisista.

Acerca de Culturales de Maco

Notas culturales compartidas y creadas por Marco Monzón, y colaboraciones para compartir desde la cultura, el arte, la espiritualidad y la tradición católica. Comparte ademàs, notas culturales de medios de comunicaciòn.
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