Mi apellido es López y soy guatemalteco (2 de 2)

lopez 2Por:
POR ISABEL DíAZ SABáN
D TEMA CENTRAL
Revista D. Prensa Libre
Guatemala, C. A.

En el Memorial de Sololá o Anales de los Kaqchiqueles se relata la historia del origen del pueblo xahil y sus linajes. La narración se inicia por un descendiente de los reyes que fueron quemados por Pedro de Alvarado a su llegada a Iximché. El autor tomó el nombre de Francisco Hernández Arana Xajilá y escribió de 1560 hasta 1583.

“Aquí en Tzololá, el día 6 de Tzíi (12 de enero de 1528), fue introducido el tributo. Entonces nació mi hijo Diego, nos hallábamos en Bocó (Chimaltenango)”. Como otros personajes principales, Diego también fue bautizado con un nombre castellano: Diego Hernández Xahil, pero conservó el nombre del linaje maya del que procedía.

Origen: En Guatemala los apellidos tienen dos orígenes: los extranjeros, en su mayoría ibéricos, y de otras culturas, como los italianos, alemanes y belgas, además de los de origen indígena.

En España los apellidos surgieron de tres grupos principales: los patronímicos que se formaron por el nombre del padre, es decir, los Domínguez, los Álvarez, los Enríquez; los que indicaban el lugar en donde residían los de Lara, los de Castro, los de Guzmán, y los que derivaron de los apodos, características físicas resaltantes u oficios, los Moreno, los Zapatero, los De la Cerda. Como consecuencia de ello, en Guatemala también se utilizan apellidos como Rubio, Meza, Delgado, Olivares o Fuentes.

El sistema de los mayas era diferente. En la época precolombina la sociedad estaba establecida en clanes que eran dirigidos por un gran señor y jefes con distintas jerarquías. Los descendientes directos se organizaban de modo que controlaban los principales cargos administrativos, militares y religiosos para mantener la hegemonía familiar, aunque las mujeres debían buscar esposo en otros clanes, según relata el libro del Chilam Balam de Chumayel: “El Señor del Sur es el tronco del linaje del gran Uc. Xkantacay es su nombre. Y es el tronco del linaje de Ah Puch”. Los señoríos, que se encontraban en distintos puntos cardinales, se distinguían por colores, es decir, la ceiba roja, blanca, negra y amarilla.

“A pesar de ello no adoptaban una palabra en particular dentro del nombre que los distinguiera, pues todos conocían la casa a la que pertenecían. Las personas de las clases más bajas se unían a los clanes de forma voluntaria o por la fuerza”, afirma el antropólogo Aníbal Chajón. La estrecha relación de la cultura maya con la naturaleza definió los nombres, que más tarde se convirtieron en apellidos.

Mario Noj, miembro de la Academia de Lenguas Mayas, distingue cinco grandes grupos que hacen referencia a minerales, animales, frutos, el espacio cósmico y el calendario maya. Así pueden encontrarse Abaj, que significa piedra; Sanic, hormiga; Oscoy, mico; Batz, mono; Chumil, estrella, y Cum, ayote. Del calendario se distinguen según el nombre de los días en los distintos idiomas mayas, entre ellos Toj, del verbo ofrendar; Akabal, nuevo día; Can, culebra, y Noj, sabiduría.

Respecto de los linajes que se establecieron luego de la colonización, Noj indica que se formaron con base en los oficios que las familias desempeñaban, así pueden encontrarse Ajanel, que refiere a quien trabaja la madera; Ajxub, flautista; Pu, cerbatana; Tisol, sastre, entre otros.

“En la cosmovisión maya los seres tienen características onomatopéyicas, de donde deriva su nombre, por lo que algunos de los apellidos no tienen traducción”, afirma Noj.

Familias distinguidas

Durante los primeros siglos de la Colonia hasta principios del siglo XX, la facilidad para viajar era limitada en el país, debido al sistema de transporte y a la falta de carreteras y caminos. Viajar era todo un acontecimiento y tomaba varios días, tanto de preparación como de camino, lo que llevó a que en muchos pueblos se generalizaran unos pocos apellidos.

En el oriente del país las familias más conocidas eran las de apellidos Lorenzana, Orellana, Castillo, Aldana, Cárdenas, Juárez, Godoy, Corado y Cordón, entre otras. “Con los años y la ampliación de las vías de comunicación y de transporte, las personas empezaron a migrar a otras regiones y a establecerse para formar familia, lo que permitió que los apellidos se diseminaran en todo el territorio”, indica Ordóñez Jonama.

El fenómeno de las migraciones se generalizó en toda la república al punto de que las ciudades principales han aumentado considerablemente su populación, debido a lo cual incluso han llegado a predominar otros apellidos.

Acerca de Culturales de Maco

Notas culturales compartidas y creadas por Marco Monzón, y colaboraciones para compartir desde la cultura, el arte, la espiritualidad y la tradición católica. Comparte ademàs, notas culturales de medios de comunicaciòn.
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