Viaje al centro de los libros. El héroe discreto

Mendez_VidesPor:
Méndez Vides
elPeriódico
Guatemala, C. A.

Mario Vargas Llosa siempre insiste que la literatura está más allá del divertimento, pero en sus novelas demuestra que sabe plantear grandes dramas divirtiendo y sorprendiendo, buscando con la técnica mantener ese balance peligroso entre lo sublime y lo popular. En El héroe discreto Vargas Llosa pone en acto su maestría fabulando un melodrama social al estilo de las telenovelas, porque es profundidad y liviandad al mismo tiempo, suspenso y sorpresa, mientras plantea en una obra milimétricamente estructurada que los alacranes viven en casa y están más allá de las diferencias sociales, porque igual ocurre entre la gente sencilla del pueblo, en Piura, o entre los poderosos banqueros en Lima.

El drama, muy a lo griego, sustenta que hay hijos que se comen al padre cuando se interpone entre sus sueños de fortuna. El escritor peruano juega alrededor de un arquetipo, el de la ambición de los malos y el heroísmo de los pequeños seres íntegros.

La novela se construye en un contrapunto que va desarrollando paralelamente dos dramas, el de Felícito Yanaqué, un transportista piurano que decide no acatar la extorsión aunque ello implique sufrir, que le incendien la oficina, que le amenacen de muerte a la familia, que le secuestren a su querida. Felícito sabe que si acepta las condiciones de los delincuentes, será señoreado por el resto de la vida y en tal caso prefiere morir o matarse, pero no entregarse jamás. Es un hombre de principios, que tiembla de cólera cuando recibe las notas firmadas por una arañita, exigiéndole el pago mensual. Felícito dice no, y se hace famoso, imponiendo un ejemplo nefasto para las organizaciones criminales. El problema de la extorsión sucede en Perú como en Guatemala.

Y por el otro lado tenemos a don Rigoberto, un personaje ya familiar en su obra pasada, que se prepara para retirarse cuando resulta involucrado en el drama de su jefe, un poderoso propietario de una aseguradora que se casa con su empleada doméstica siendo viudo y octogenario. El viejo heroico está en el hospital reponiéndose de un infarto cuando escucha a los hijos planeando repartirse su fortuna. Parece dormido pero está consciente, y la ira lo ayuda a sobrevivir.

Al final las dos historias se entrecruzan, y llegamos a una solución medio feliz, como en las telenovelas, aunque triste en lo profundo, por el drama que revela.

Acerca de Culturales de Maco

Notas culturales compartidas y creadas por Marco Monzón, y colaboraciones para compartir desde la cultura, el arte, la espiritualidad y la tradición católica. Comparte ademàs, notas culturales de medios de comunicaciòn.
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